¿Qué hay que hacer cuando caen los mercados?

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Qué hay que hacer cuando caen los mercados

La caída de los mercados provoca en muchas ocasiones a los inversores/ahorradores una angustia innecesaria. Como hemos visto recientemente, los índices tienen correcciones, algunas veces demasiado bruscas, pero esto no significa que volvamos a la crisis ni que se acabe el fin del mundo. Entonces, ¿qué hay que hacer cuando caen los mercados?

La volatilidad existe, los índices suben y bajan. Estas subidas y bajadas se pueden producir por muchas circunstancias. Hay que saber abstraerse del ruido y pensar en las necesidades de cada uno como inversor.

Cuando un mercado cae se pueden producir tres situaciones. La primera, es que se considere una bajada como una oportunidad de compra. El precio de un activo que es de nuestro agrado y que no comprábamos porque era demasiado caro baja, y aprovechamos para comprar una posición. La segunda situación que se puede producir es que la caída no influya en nuestra estrategia de inversión. Mantener la posición a toda costa y esperar a que lleguen tiempos mejores. La tercera, que nos abrume la pérdida de valor de nuestra inversión y vendamos la posición entera. Salir cuanto antes de ese mercado asumiendo las pérdidas que conlleve deshacer la posición.

Bien, de estas tres situaciones, en la medida de nuestras posibilidades, deberíamos evitar la última. La inversión, al fin y al cabo, se compone de tiempo y riesgo. Cuando invertimos en un activo lo hacemos con vistas a obtener una rentabilidad futura. Es por ello, que un movimiento del mercado no debería romper nuestros esquemas de inversión. A no ser que esta caída provoque un cambio en el riesgo que asumimos, lo más lógico sería aguantar hasta que pase la tormenta.

Como hemos escrito en multitud de posts en nuestro blog, lo más importante a la hora de invertir es conocer nuestro perfil de riesgo. Siempre hay que adaptar nuestra inversión a nuestras necesidades. Si queremos que se cumplan nuestras expectativas de rentabilidad no debemos nunca dejarnos llevar por los sentimientos de mercado. La inversión se hace a largo plazo y la especulación, a corto.

Cómo afectan a nuestra jubilación las decisiones de inversión irracionales

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Cómo afecta a nuestra jubilación las decisiones de inversión irracionales

Las finanzas conductuales (Behavioral Finance) introducen la psicología al mundo económico. El último premio Nobel de Economía, Richard Thaler, fue galardonado, precisamente, por sus grandes aportaciones teóricas en este campo. Este profesor de la Universidad de Chicago se llevó el premio gracias, en parte, a su libro Nudge, donde nos cuenta las razones y efectos de los comportamientos irracionales en los mercados financieros y nos ilustra cómo afectan a nuestra jubilación.

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Banca privada vs. banca de inversión

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Banca privada vs. banca de inversión

El sector financiero es infinito. Existen un montón de empresas dando servicio de todo tipo, desde pequeñas boutiques hasta enormes mastodontes financieros que abarcan casi la totalidad de actividades de este sector. Hoy queremos centrarnos en la banca privada vs. banca de inversión, dos industrias poco conocidas para aquellos que no trabajan en este sector y que a menudo se confunden con la banca comercial.

Empecemos por la banca de inversión. Es la gran desconocida para aquellos que no forman parte del mundo financiero. Este sector se centra principalmente en dar servicio a las empresas en cuatro aspectos financieros: ampliaciones de capital, fusiones y adquisiciones, compras apalancadas y reestructuraciones de deuda. Principalmente su labor se focaliza en acompañar a grandes empresas en operaciones corporativas, asistiéndoles a la hora de calcular los costes y buscar financiación para ejecutar dichas operaciones.

La estructura de un banco de inversión no está armonizada. Podemos encontrarnos con grandes corporaciones bancarias que ofrecen la totalidad de servicios de la banca comercial, banca privada y banca de inversión (como UBS, JPMorgan, Goldman Sachs…) y pequeñas boutiques especializadas en determinadas industrias, operaciones y áreas geográficas.

En cambio, la labor de la banca privada se centra en personas físicas, concretamente en la gestión de grandes patrimonios. Los banqueros que trabajan en este ámbito buscan grandes patrimonios para gestionar sus inversiones con el fin de obtener rentabilidad para el cliente, y a cambio cobran una comisión del monto a invertir.

Aportan una independencia a la hora de crear la cartera de inversión y un compromiso con el inversor como no lo hacen los bancos comerciales. Esto se debe a que, normalmente, solo cobran del cliente. No obtienen retrocesiones, ni ninguna comisión oculta por recomendar invertir en un producto financiero determinado. Esta independencia, la ausencia de conflicto de intereses y la individualización de la inversión, hacen de la banca privada la mejor opción para gestionar nuestro patrimonio. Eso si, siempre que dispongamos de un mínimo de un millón de euros para invertir.

En las últimas décadas no ha faltado negocio para la banca privada. Pero la crisis financiera y la revolución digital del sector financiero están complicando cada día más su negocio. El estrechamiento de márgenes y el abaratamiento del servicio de gestión del ahorro a través de herramientas como la de Feelcapital, hace peligrar la estabilidad de este sector. Ya se empieza a ver grandes fusiones dentro de la industria y una contracción de la cuota de negocio. Habrá que ver cómo evoluciona este sector y quién será el gran vencedor de la industria de la gestión de patrimonios.