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La Bolsa cotiza al alza en Hollywood

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La gran pantalla endiosa hasta a los terribles números que tanto aburren en la sección de economía de los periódicos, en las tediosas cenas de negocios y en los sobres que se agolpan en el buzón.

Muestra de ello es la vida del corredor de bolsa Jordan Belfort, llevada a las salas bajo la dirección de Martin Scorsese y con el agraciado rostro de Leonardo DiCaprio Se trata del último golpe soñador del séptimo arte al mundo financiero. ‘El lobo del Wall Street’ llenó los cines hace un año e hizo imaginar a muchos la escandalosa vida que en la década de los noventa llevaban algunos brókeres. La película fue muy criticada y desmentida por muchos compañeros de profesión de Belfort. Según ellos, nada tenía que ver con la realidad ni era lo ordinario en su día a día. Sin embargo, fueron muchos los espectadores que desearon vivir alguna que otra escena una vez en su vida.

Pero el filme que hizo en 1987 y hoy fantasear con el atractivo mundo de la bolsa y las finanzas es ‘Wall Street’, dirigida por Oliver Stone y protagonizada por unos jovencísimos Michael Douglas y Charlie Sheen. Douglas recibió el Oscar al mejor actorpor su papel como Gordo Gekko, que le mereció los aplausos de críticos y fanes. Ganar dinero a toda costa, subir a la cima hasta caer al barro o el peligro de las admiraciones, son algunos de los puntos clave de ‘Wall Street’.

‘Margin Call’ pone sobre la mesa las reuniones de negociación en grandes compañías, la pérdida de capitalización de mercado, la destrucción de empresas. Esta película, que llegó a nuestro país en 2011, muestra el lado dramático que genera la codicia y la falta de escrúpulos. ‘The company man’ y ‘El informador’ son otras películas que un cinéfilo recomendaría para tumbarse en el sofá y mirar por la ventana.

En la Bolsa real no hay actores, ni planos secuencia, ni mucho menos un argumento establecido. Tampoco suele asomar al calor de la campana algún afamado actor de Hollywood. Pero no importa. Todos juegan su papel, trajeados de corbata que viven al límite el cierre de los mercados. Emociones a flor de piel ante el imprevisto giro de guión que puede cambiar las tornas en cuestión de segundos. Acontecimientos que primero suceden y más tarde son llevados a la gran pantalla. ¿O acaso alguien duda de que el reciente Lunes Negro no será un futuro gran taquillazo? Si evitamos las formas y miramos al fondo, solo cabe pensar una cosa: el cine siempre cotizará al alza.

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