Los inversores en bonos extranjeros y Estados Unidos siguen siendo muy buenos amigos

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Si analizamos las entradas de dinero en deuda corporativa este año, resulta evidente que el crédito sigue siendo una clase de activo muy popular. En particular, el mercado americano ocupa la primera posición acaparando la mayor parte de los activos globalmente. Una pregunta que a menudo recibimos es, ¿quién es el dueño de este mercado inmenso y cuáles son los motores detrás de esta globalización en la asignación de activos?

Se estima que el tamaño total del mercado de bonos corporativos a nivel mundial asciende a más de 20 billones de dólares, y el mercado de bonos corporativos estadounidenses supone más de la mitad de dicha cantidad. El mercado de crédito corporativo norteamericano ha crecido de forma significativa en la última década, alimentado por el interés de inversores no americanos, cuya cuota de mercado ha crecido desde el 12% en 1990 hasta el 30% en 2016, según Morgan Stanley Research. El segundo gran propietario en el mercado corporativo estadounidense (y que anteriormente ocupaban el primer puesto del ranking) son las compañías de seguro con un porcentaje de cerca del 22%, seguido por los fondos de inversión (15%) y fondos de pensiones (11%).

El crecimiento experimentado en el porcentaje de inversores no norteamericanos es el fenómeno más interesante. Dentro de este grupo de inversores el principal interés procede de países europeos como Reino Unido, Alemania y Suiza. El otro gran grupo de inversores corresponde a clientes asiáticos, en particular de Japón y Taiwán. En concreto en este último caso, algunas grandes compañías de seguros de vida taiwanesas han aumenta de forma consistente su exposición tras un impulso regulatorio que alentaba las asignaciones en bonos extranjeros. Por su parte en Japón, los gestores de activos, como el Fondo de Pensiones del Gobierno, han anunciado un aumento en las asignaciones a bonos internacionales, incluyendo los bonos corporativos norteamericanos.

Ahora la principal duda radica en si estos flujos pueden continuar. En nuestra opinión este crecimiento está motivado por tendencias tanto seculares como cíclicas. Las tendencias seculares se ven impactadas por la naturaleza cada vez más global de la base de inversores a lo que se suman las tendencias demográficas a largo plazo. Esto debería seguir atrayendo fondos hacia los mercados corporativos globales, en especial al mercado estadounidense, ya que este es considerado como el mercado de bonos corporativos más amplio y líquido.

El motor más cíclico se encuentra en la falta de rendimiento a nivel general en los mercados desarrollados, lo que ha empujado a los inversores hacia el mercado americano. Tradicionalmente el tipo de cambio y los niveles de los rendimientos relativos han sido factores clave en la determinación de la dirección y la fortaleza de la demanda de los inversores no americanos. El diferencial de rentabilidad en los rendimientos estadounidense frente a otros mercados como el japonés o el europeo debería mantenerse en el futuro cercano y, por tanto, debería respaldar la actual demanda por bonos corporativos estadounidenses. Tras un largo período de estabilidad en los tipos de cambio, la volatilidad está aumentando y por ello es probable que más inversores cubran sus posiciones en divisa extranjera. Sin embargo, incluso aunque los elevados costes de las coberturas podrían reducir la demanda de crédito estadounidense, los flujos actuales siguen siendo sólidos. De hecho, en lo que llevamos de año, los flujos han sido importantes, situándose en 119.000 millones de dólares (Well Fargo).

Por tanto no caben dudas de que Estados Unidos tiene unos amigos muy poderosos dispuestos a comprar bonos estadounidenses. Esto ha dado lugar a inmensos flujos de capital y a un cambio en la estructura de propiedad del mercado de bonos corporativos estadounidense. En nuestra opinión, no se trata de un fenómeno temporal. Por el contrario, es un cambio estructural en el que los inversores están buscando liquidez y rendimientos a nivel global y, en este sentido, el mercado de crédito corporativo estadounidense seguirá siendo uno de los principales beneficiarios.

Christian Hantel, gestor del fondo Vontobel Fund- Global Corporate Bond Mid Yield en Vontobel AM

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