Qué son y cómo funcionan los chiringuitos financieros

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chiringuitos financieros

Seguro que alguna vez has escuchado hablar de los “chiringuitos financieros”. Sin ir más lejos, la semana pasada hubo más de 80 detenidos en una operación contra uno de ellos. En este post veremos cómo actúan los chiringuitos financieros y de qué manera puedes actuar si sospechas que están intentando que piques en su anzuelo.

Se le llama chiringuito financiero a todas aquellas entidades que lleven a cabo servicios de inversión sin estar autorizadas para hacerlo. Para que una empresa pueda ofrecer un servicio relacionado con la inversión, esta debe estar autorizada por la CNMV y/o por el Banco de España. Esta autorización solo se le dará a empresas que cumplan con ciertos requisitos. En España durante 2017 se advirtió de 53 chiringuitos financieros.

La CNMV, en esta guía, cuenta cómo actúan los chiringuitos financieros. Las técnicas que utilizan para captar a sus potenciales víctimas no son muy distintas a las que legalmente ofrecemos servicios financieros. Llamadas telefónicas, correos electrónicos, cartas, páginas webs… Por tanto, no es complicado caer en uno de ellos. La diferencia reside en el mensaje que dan. Todos prometen grandes rendimientos en un corto periodo de tiempo, instando a la víctima que se trata de una oportunidad única.

Entre sus técnicas de persuasión destacan:

  1. Predicciones acertadas.
  2. Apariencia de respetabilidad y éxito.
  3. Explicaciones incomprensibles y uso de tecnicismos.
  4. Ofrecimientos de grandes beneficios con pocos riesgos.
  5. Insistencia para que se adopte una decisión inmediata.
  6. Presión psicológica.

Si estamos atentos y vigilamos con mucho cuidado dónde metemos el dinero, lo normal es que no seamos víctimas de estas estafas. Hay que tener en cuenta que las entidades autorizadas tenemos que solicitar información para poder prestar nuestros servicios de manera adecuada, por ejemplo con un test de conveniencia. Además, los verdaderos profesionales te plantearán ofertas realistas.

En definitiva, cuando se trata de productos o servicios financieros hay que ser muy precavido con las ofertas e informaciones recibidas. Confiar en un chiringuito es una forma muy segura de perder capital, puesto que al no estar ni autorizadas ni reguladas, no se podrá recurrir a ninguno de los mecanismos de protección del inversor.

Esperemos que la CNMV pueda frenar la creación y expansión de estos chiringuitos financieros. Primero porque es el dinero de otras personas lo que está en juego y, segundo, porque estas estafas tan sonadas solo hacen daño a los que estamos involucrados en este sector de forma legal.

Fondos de inversión: la lucha por la digitalización en Wall Street

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En la etapa precrisis los traders de Goldman Sachs generaban miles de millones de dólares en beneficios y se convirtieron en la envidia de sus colegas al usar el balance de la compañía para tomar riesgos; y las gestoras de fondos de inversión tradicionales dominaban la gestión de activos, pero todo estaba a punto de cambiar.

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Fondos de inversión: ¿capitalización o distribución?

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En los fondos de inversión existen distintas clases y, aunque estas clases compartirán la misma cartera, entrar en una de las clases del fondo u otra podrá afectar a nuestra rentabilidad. Uno de los motivos, entre otros, por el que hay que diferenciar un fondo entre distintas clases es que este podrá ser de capitalización o de distribución.

La diferencia entre ambos es bien sencilla. Por un lado, mientras que los fondos de distribución reparten de forma periódica una cantidad en forma de dividendo entre los partícipes del fondo (mensual, trimestral, anual…); por el otro, los fondos de capitalización acumulan esas ganancias en el propio fondo, haciendo cada vez más grande su valor liquidativo. Actualmente, los más comercializados en España son los de acumulación. En este post veremos algunos de los motivos por los que los inversores se decantan por una clase de fondo u otra.

En cuanto a los fondos que reinvierten sus beneficios, su mayor fuerte es aprovechar el interés compuesto. Ya hemos hablado alguna vez de la importancia del interés compuesto y sus implicaciones. En el siguiente ejemplo veremos más clara su importancia.

Si vamos a llevar a cabo una inversión inicial de 100.000€ a 10 años en un fondo de capitalización, suponiendo una rentabilidad anual del 3%, tenemos que al cabo de 10 años obtendremos 134.391,64 €. Si hubiésemos optado por quedarnos con los dividendos, al final de periodo tendríamos 130.000€, lo que supone una diferencia de 4.391,64€. Si alargamos esta inversión en el tiempo la diferencia cada vez será mayor.

Si vemos los argumentos a favor de optar por un fondo que distribuya dividendos, destacamos que favorece la liquidez de los partícipes, dado que se dispondrá de una renta fija periódica que podremos destinar a gastos personales. Además, estos fondos podrán amortiguar posibles caídas en bolsa.

En Feelcapital solo asesoramos fondos que reinviertan sus beneficios, básicamente porque es la mejor forma de aprovechar al máximo tu inversión gracias, como hemos explicado anteriormente, al interés compuesto. Una inversión a largo plazo, generalmente, ocasionará grandes diferencias en el rendimiento si optamos por un fondo de capitalización a uno de distribución. En nuestro ejemplo, la diferencia entre entrar en un fondo de acumulación a uno de distribución es del 3,27%.