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Economía: ¿Por qué la caída de la producción mundial es una amenaza recurrente?

Economía

Muchos indicadores de la economía han experimentado un cambio a la baja desde principios de 2018. Poco antes los economistas estaban celebrando el principio de una amplia expansión económica. El FMI la catalogó como “el mayor crecimiento sincronizado global desde 2010”.

La producción global, a día de hoy, se ha ralentizado. Las economías que son especialmente dependientes del comercio, como Japón y Alemania, han sufrido. La producción industrial europea ha caído en el último año. El índice de perspectivas comerciales de la Organización Mundial del Comercio, que viene en caída desde el último año, tocó en febrero su punto más bajo desde 2010. ¿Qué le pasa a la producción mundial?

Es tentador culpar al presidente de EEUU. Trump se ha pasado el último año aumentado la confrontación con China y un choque entre las dos principales economías mundiales no puede sino ayudar a disminuir la confianza económica global.

Pero hay más razones para este descenso de producción que la guerra comercial entre estas dos superpotencias. La desaceleración tiene un parecido más que notable con los conflictos económicos de 2015. Entonces, la producción global también se redujo. Parte de la culpa estuvo en la crisis que siguió el extraordinario auge del shale-oil estadounidense, y parte se debió al efecto de la política china en los países exportadores.

Oficialmente el déficit fiscal chino aumentó moderadamente en 2015 y 2016, justo por debajo del 4% del PIB. Pero el Gobierno de China suele utilizar unos vehículos de financiación especiales para pedir prestado y dirigir dinero a proyectos sin que afecte a las cifras oficiales de déficit. Investigadores de Goldman Sachs estiman que el déficit “aumentado”, que incluye estos vehículos, alcanzó el 15% del PIB a principios de 2017.

Tras haber capeado varias mini crisis de economía interna, China se ha centrado en el aumento de sus números rojos y ha restringido los préstamos, y se ha embarcado en un ajuste fiscal muy duro. Su déficit “aumentado” se ha reducido alrededor de 6 puntos porcentuales del PIB desde principios de 2017. Por ello, la demanda interna se ha debilitado y las compras de bienes a países extranjeros se han reducido. Aunque la guerra comercial ha ayudado, los vaivenes de la economía mundial tienen que ver más con las políticas fiscales y reformas económicas del país asiático.

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