Finanzas: Fiabilidad de una prueba de tolerancia al riesgo

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Hemos destacado en anteriores entradas que dos elementos clave para evaluar un test de tolerancia al riesgo son la validez y la fiabilidad. Ya hemos hablado de la validez y hoy nos toca analizar qué es la fiabilidad.

Debe haber evidencia en el material de apoyo sobre la prueba de tolerancia al riesgo de que se obtiene un resultado similar para la misma persona al completar la prueba durante periodos cortos de tiempo. Esto nos querrá decir que la prueba es fiable. Si una persona logra dos resultados completamente diferentes en la misma prueba a los pocos meses de la realización de la primera, puede ser una indicación de que la prueba no es fiable.

La fiabilidad del test es el grado en que las diferencias individuales en las puntuaciones de la prueba son atribuibles a verdaderas diferencias en las características consideradas y la medida en que estas diferencias puedan asignarse a los probables errores. Por lo tanto, la fiabilidad de una prueba es un indicador a considerar de mucha importancia.

Sin altos niveles de fiabilidad, la calificación de un test es, en un sentido genuino, no interpretable. Según los ratios de calificación de la fiabilidad, los altos niveles de fiabilidad son comúnmente aceptados como un nivel en 0,80 y superiores. Los niveles moderados de fiabilidad irían de 0,60 a 0,79, y por debajo de este nivel de fiabilidad, la prueba necesita un mayor desarrollo antes de que sus resultados de medición pueden ser aceptados con cierta confianza (Anastasi, 1990).

Los asesores y planificadores, sin embargo, tienen que ser conscientes de lo que significan las fluctuaciones razonables en las puntuaciones para un cliente que realiza la prueba dos veces. Hay muchas razones por las que un cliente puede no producir el mismo resultado en una prueba de tolerancia al riesgo en dos ocasiones diferentes.

Tales factores pueden incluir (a) cambios en las condiciones en las que se ha completado la prueba, (b) el cliente ha tenido una experiencia que le ha hecho repensar sus actitudes hacia la tolerancia de riesgo, (c) el resultado de la prueba anterior podría haber sido inexacta, o (d) el cliente tiene algún otro problema que causa una falta de concentración (Anastasi, 1990; Cronbach, 1990).

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