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Dividendos: 3 gráficos que muestran su creciente atractivo

mercados de valores

Autor: Sean Markowicz, CFA, responsable de Estrategia, Estudios y Análisis de Schroders.

Las consecuencias económicas del Covid-19 han causado estragos entre los inversores que buscan ingresos recurrentes. En todo el mundo, los tipos de interés han caído a mínimos históricos y los dividendos se han reducido drásticamente. Por ejemplo, se espera que este año los dividendos por acción disminuyan entre un 16% y un 36% en todo el mundo en comparación con 2019, y Reino Unido y los mercados emergentes se encuentran entre las regiones más afectadas.

Sin embargo, ahora se espera que muchos mercados de valores generen un rendimiento equivalente o superior al de los bonos corporativos. Por ello, a continuación, presentamos tres gráficos que comparan las oportunidades de ingresos provenientes de la renta variable y de la renta fija en distintas zonas geográficas.

1. El rendimiento extremadamente bajo de los bonos ha hecho que los dividendos de EE.UU. sean más atractivos que nunca

En el pasado, los ingresos que aportaban las acciones estadounidenses no eran convincentes. Tienen la reputación de tener un bajo rendimiento de dividendos en comparación con otros mercados, ya que las recompras de acciones son la forma preferida de devolver efectivo a los accionistas. Sin embargo, dado el entorno actual de rendimientos ultra bajos, esta idea ya no parece sostenible. Por ejemplo, desde 2005 los bonos corporativos estadounidenses con grado de inversión (IG) han ofrecido un rendimiento un 2% superior a la de las acciones estadounidenses. Hoy en día, ese diferencial de rendimiento es sólo del 0,3%.

Esta comparación se hace utilizando los dividendos esperados, ya que el rendimiento de los bonos mide los ingresos que se obtendrán durante el próximo año. Esta es una previsión que puede cumplirse o no. Sin embargo, incluso a la zaga, el rendimiento de los dividendos en Estados Unidos es comparable al rendimiento de los bonos corporativos estadounidenses y ampliamente superior al de otros mercados.

Las acciones son, por supuesto, una opción de inversión más arriesgada, ya que los inversores pueden no recuperar el capital original que invirtieron. Pero a cambio ofrecen el potencial de apreciación de capital, así como aumentos de dividendos.

2. Las acciones superan ampliamente a los bonos corporativos en Europa y Japón

El atractivo de los ingresos provenientes de las acciones es aún mayor fuera del mercado estadounidense. Por ejemplo, en los próximos 12 meses, se espera que las acciones europeas (ex Reino Unido) generen un rendimiento cinco veces mayor que el del crédito europeo con grado de inversión.

De manera similar, se espera que las acciones británicas ofrezcan un rendimiento por dividendo del 4,4%, el mayor dentro de los principales mercados de renta variable a nivel mundial y el doble que los bonos corporativos grado de inversión en libras esterlinas.

3. Las acciones más rentables suelen ser de empresas con elevado pay-out

Además del valor que la diversificación puede aportar a una cartera, lo mismo ocurre con la selección de valores. Con 800 de las 1.600 acciones del universo bursátil mundial (MSCI All Country World Index) pagando un rendimiento por dividendo superior a la media del mercado, es evidente que hay una serie de oportunidades a disposición de los inversores que buscan ingresos.

Sin embargo, los inversores no deben simplemente perseguir la opción más rentable sin el debido análisis. El rendimiento por dividendo de una empresa es igual a su dividendo por acción dividido por su precio por acción, por lo que un rendimiento por dividendo elevado podría deberse a que una empresa está pagando un alto dividendo o a que su precio ha disminuido. Para los inversores que buscan ingresos sostenibles vía dividendos, ambas posibilidades deben ser analizadas a fondo. Es decir, es importante que los inversores distingan entre las empresas que están temporalmente infravaloradas por el mercado (el precio de las acciones ha caído demasiado) y las que se enfrentan a dificultades estructurales.

Además, cabe mencionar que las acciones con mayores dividendos son a menudo las que tienen un mayor ratio de reparto, ya que distribuyen una gran proporción de sus beneficios en forma de dividendos. Muchos también están repartiendo una mayor proporción de sus beneficios que en el pasado para mantener sus dividendos. Puede que ninguno de los dos casos sea sostenible. Un rendimiento elevado hoy hoy podría convertirse fácilmente en un bajo rendimiento mañana.

Sin embargo, no todas las acciones con alto rendimiento caen en esta área de preocupación. Hay muchas empresas que pagan un rendimiento superior al del mercado con reparto de dividendos similar o inferior, lo que representa una opción potencialmente más atractiva.

Es evidente que a medida que las fuentes tradicionales de ingresos se agoten, la búsqueda de ingresos se intensificará y los inversores pueden considerar la posibilidad de pasar de la deuda a la renta variable. Aunque es importante destacar que este cambio conlleva riesgos adicionales, parece cada vez más atractivo en relación con los escasos rendimientos que ofrecen algunos mercados.

Dondequiera que se encuentren los inversores, hay valor en la construcción de una cartera de acciones orientada a los ingresos. Pero los inversores deben tener cuidado de no caer en trampas de valor al invertir en empresas que están baratas por una buena razón. Por lo tanto, una estrategia de ingresos sostenibles proveniente de las acciones debería implicar el análisis de los pagos de dividendos previstos de una empresa en conjunto con su solidez financiera subyacente.

Información importante: Los puntos de vista y opiniones aquí contenidos son los de Sean Markowicz, CFA, responsable de Estrategia, Estudios y Análisis de Schroders, y no necesariamente representan puntos de vista expresados o reflejados en otras comunicaciones, estrategias o fondos de Schroders. Este material tiene la intención de ser sólo para fines informativos y no tiene la intención de ser material promocional en ningún sentido. El material no pretende ser una oferta o solicitud de compra o venta de ningún instrumento financiero. El material no tiene la intención de proporcionar y no se debe confiar en él para la contabilidad, asesoramiento jurídico o fiscal, o recomendaciones de inversión. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Las rentabilidades pasadas no son una guía para las rentabilidades futuras y es posible que no se repitan. El valor de las inversiones y los ingresos de las mismas pueden disminuir o aumentar, y los inversores pueden no recuperar las cantidades invertidas originalmente. Todas las inversiones implican riesgos, incluido el riesgo de una posible pérdida de capital. Se cree que la información aquí contenida es fiable, pero Schroders no garantiza su integridad o exactitud. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Los dictámenes de este documento incluyen algunos pronósticos. Creemos que estamos basando nuestras expectativas y creencias en suposiciones razonables dentro de los límites de lo que sabemos actualmente. Sin embargo, no hay garantía de que se vayan a realizar previsiones u opiniones. Estos puntos de vista y opiniones pueden cambiar.

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