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Inversión multiactivos en un complicado escenario económico mundial

 

La popularidad de las soluciones multiactivos queda claramente patente en las fuertes entradas de capitales a este segmento. Aparte de su atractivo en el actual escenario de mercado, los enfoques multiactivos diversificados deberían ser considerados en todos los entornos de mercado. La historia ha mostrado que puede haber diferencias bastante significativas de rentabilidad entre clases de activos, persistiendo también grandes diferencias entre regiones y sectores. Desde el inicio de la crisis financiera mundial en 2008 han cambiado muchas cosas.

Como consecuencia de la crisis, los bancos centrales de todo el mundo han rebajado sus principales tipos de interés y han aplicado medidas expansivas no convencionales. Esto se ha traducido en una caída sin precedentes de los rendimientos de la deuda pública en las economías con mercados desarrollados (MD), pese a las recientes correcciones pronunciadas de los rendimientos, por ejemplo, de la deuda pública alemana en los meses de abril y mayo de este año. Los fondos multiactivos brindan a los inversores la oportunidad de sustituir parte del riesgo de tipos de interés al que se enfrentan en sus carteras de renta fija por oportunidades con mejores rentabilidades potenciales en otras clases de activos, sin incrementar el riesgo de la cartera en su conjunto. Cuando volvamos a un clima de mayor confianza de los inversores y de unas condiciones de crecimiento mundial mejoradas, la persistente divergencia mundial en materia de política económica y monetaria seguirá conduciendo a diferencias de rentabilidad entre clases de activos y dentro de cada clase de activos. Las regiones atravesarán por diferentes fases del ciclo y los sectores tendrán reacciones variadas. Además, el frecuente acaecimiento de hechos imprevistos también recompensa a aquellos inversores que posean la capacidad para cambiar rápidamente de opiniones y actuar en consecuencia.

Acontecimientos recientes

La incertidumbre en curso respecto a los mercados emergentes (ME) se contagió a los activos de los MD en agosto y septiembre, causando una pronunciada alza de la volatilidad en las bolsas de los MD. La volatilidad aumentó mucho más que en otros períodos de incertidumbre de los últimos años. De hecho, el fuerte repunte de la volatilidad (medido por el índice VIX) fue comparable al de finales de 2011, aunque la duración de la fase de incertidumbre severa fue mucho más corta. Actualmente, la volatilidad sigue siendo alta, aunque ha bajado de niveles extremos.

Los mercados emergentes estuvieron en el epicentro de la incertidumbre. La devaluación de la moneda china arrastró hacia abajo a muchas otras divisas de ME. Estas monedas llevan algún tiempo depreciándose y bastantes de ellas han sufrido una fuerte caída frente al dólar estadounidense desde principios de año. Donde más perceptible ha sido el efecto dominó de la volatilidad en los ME fue en la renta variable y las materias primas. Otros activos de riesgo tampoco se libraron y, por ejemplo, asistimos a una ampliación de los diferenciales de la deuda de alta rentabilidad y los valores con ratings de categoría de inversión de la zona euro.

Una de las importantes maneras como las turbulencias en los ME están afectando a los rendimientos de la deuda pública en los MD es a través de las expectativas de inflación. La atonía en los ME se ha traducido en un abaratamiento de las materias primas, lo que el año pasado tuvo una considerable incidencia en las expectativas de inflación. En caso de que se instalara en el mercado la preocupación acerca de las perspectivas globales de crecimiento económico mundial y de la política monetaria, el rendimiento real también caería. Sin embargo, no ha sucedido esto en esta ocasión. Todavía hay una ligera tendencia al alza de los rendimientos reales en EE.UU. y la zona euro. El hecho de que esta tendencia continúe o no dependerá del grado de contagio de la crisis en los ME al clima de crecimiento en los MD.

Perspectivas

A medio plazo, prevemos una moderada recuperación económica mundial, que favorezca a los fundamentales de los activos de riesgo. Desde la perspectiva de la política monetaria, nuestras previsiones apuntan a que la Fed avanzará más lentamente por la senda de la normalización de las condiciones monetarias, lo que implica un proceso de pausado incremento de los rendimientos de la deuda en los próximos años. En la zona euro y Japón, continúa la flexibilización de las condiciones monetarias, lo que está teniendo como resultado que, en términos netos, la liquidez mundial siga aumentando. Con todo, la transición a la normalización de políticas por la Fed puede traer consigo una mayor volatilidad de mercado. En este momento, prevemos la continuación de un entorno de inflación relativamente baja.

Por el momento, los mercados parecen, de hecho, frágiles y con vida propia. La situación en los ME sigue siendo muy endeble, existiendo la posibilidad de que se produzca un contagio a los MD. En el último par de semanas, hemos adoptado una postura de asignación de activos más defensiva. Dado que los mercados se mueven actualmente, en gran medida, al compás de la confianza a corto plazo y las noticias, la volatilidad permanecerá previsiblemente en niveles altos. En tales circunstancias de mercado, puede añadirse valor adaptándose a la conducta de los mercados para aprovechar las nuevas oportunidades existentes en las contracorrientes de los fundamentales subyacentes y la conducta de los mercados.

Autor: Valentijn van Nieuwenhuijzen, Jefe de Multiactivos en NN Investment Partners

 

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