Margen de seguridad

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Este año está resultando ser bastante inestable. El riesgo inflacionista, la guerra comercial, el ruido político y la crisis de las divisas emergentes son algunas de las variables que están azotando a los mercados en 2018.

En momentos como estos se nos viene a la cabeza uno de los conceptos más importantes que desarrolló Benjamin Graham, ampliado posteriormente por Seth Klarman en un magnífico libro que se ha convertido en una inversión en sí mismo (es uno de los libros más caros que puede encontrarse en Amazon): el margen de seguridad. Y el margen de seguridad “se encuentra en aquellas compañías con capacidad para generar beneficios” (B. Graham, El inversor Inteligente). Efectivamente, compañías con capacidad para generar beneficios es lo que necesitamos más que nunca.

Para ello debemos hacer hincapié en el análisis fundamental de las compañías. La mejor manera de conocer y comprender un negocio es mediante una investigación profunda del mismo. De esta forma, podremos entender cuáles son las oportunidades y riesgos a los que se enfrenta un negocio y cuáles son los recursos de los que dispone para aprovechar esas oportunidades y superar los riesgos. En definitiva, mediante el análisis fundamental entenderemos cuáles son las ventajas competitivas de las compañías y, por tanto, cuál es su capacidad para generar beneficios de forma sostenible a largo plazo.

Por supuesto, hay otra variable de ese margen de seguridad que tiene que ver con el precio que pagamos por esos negocios. De esta forma, cuanto mayor sea la calidad del negocio y menor sea el precio que pagamos por él, mayor será el margen de seguridad de nuestra inversión.

Históricamente, ambas variables (calidad y precio) mantienen una correlación positiva muy fuerte, es decir, a medida que la calidad del negocio aumenta, su precio sube, y viceversa. Ante esta situación, es complicado encontrar oportunidades que ofrezcan un margen de seguridad amplio. Pues bien, 2018 nos está permitiendo ampliar nuestro margen de seguridad.

Estamos asistiendo a un entorno de mercado en el que las compañías de calidad se quedan baratas simplemente por la miopía del señor mercado a la hora de diferenciar las compañías dentro de un mismo sector. Está ocurriendo, por ejemplo, en el sector del automóvil, donde los profit warnings comunicados por compañías como Daimler o Continental han arrastrado al resto de compañías del sector.

Algunas compañías de este sector son compañías de calidad, con crecimientos fuertes y muy bien gestionadas, como es el caso de Cie Automotive o Gestamp. Sin embargo, el mercado trata de la misma forma a estas compañías, que no han mostrado ningún deterioro de su negocio, que a aquellas que han comunicado un impacto relevante de los aranceles en sus cuentas de resultados, principalmente en ingresos y márgenes. Aunque también bien es cierto que estas compañías han podido aprovechar la excusa de los aranceles para sacar a flote problemas internos. En cualquier caso, el mercado nos brinda la oportunidad de comprar negocios excelentes a precios atractivos y, de esta forma, aumentar nuestro margen de seguridad.

El problema de estas oportunidades es que suelen aparecer en momentos de tensión, y como seres humanos nos cuesta aprovechar estas oportunidades cuando el sentimiento del mercado es negativo. El riesgo inflacionista, la guerra comercial, la crisis de las divisas emergentes y el recurrente ruido político no ayudan a calmar el sentimiento de mercado y poner la atención en lo que realmente importa: los fundamentales de las compañías. Creemos que vivimos tiempos inestables, pero como dijo recientemente Sir John Scarlett, caballero de la Orden del Imperio Británico, “ha devenido una perogrullada pensar, y comentar, que vivimos tiempos excepcionalmente inestables […].

El mundo siempre ha sido inestable y el futuro es impredecible por naturaleza”. En efecto, inestabilidad e incertidumbre hemos tenido y tendremos siempre. Solo cambian las variables que desatan la inestabilidad y generan nuevas incertidumbres. Por ello, una buena alternativa para capear la inestabilidad y la incertidumbre es invertir en activos de calidad. Y los negocios excelentes comprados a precios excelentes nos parecen la mejor inversión. Ahora más que nunca tenemos la oportunidad de aumentar nuestro margen de seguridad, así que aprovechémosla. Como dijo Warren Buffet, “sea temeroso cuando otros son codiciosos, y sea codicioso cuando otros son temerosos”.

 

Autor: Álvaro Jiménez, analista en Gesconsult.

 

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