Dow Jones: renta variable americana

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El Dow Jones, uno de los principales índices de la renta variable americana, decidió en junio del 2018 dejar fuera del índice a General Electric. Esta empresa era la única que quedaba desde la fundación del índice y fue sustituida, el día 26 de junio de 2018, por la cadena de farmacias Walgreens. Vamos a repasar algunas claves de este índice bursátil y explicaremos por qué una empresa como General Electric se ha quedado fuera de él.

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El nuevo paradigma para las empresas

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El mundo está revuelto y en transformación. La rapidez de los acontecimientos y el flujo de información en milisegundos ha hecho que el mercado se haya vuelto excesivamente cortoplacista e impaciente.

No podemos obviar el impacto inmediato que en los mercados causan la geopolítica, los datos macroeconómicos y las decisiones de política monetaria de los Bancos Centrales. Pero no podemos olvidar que nos encontramos en un mundo donde los países y las distintas economías y los individuos estamos en transformación y éste es un nuevo paradigma para las empresas.

Las corporaciones de hoy en día tienen que adoptar decisiones en un ambiente de incertidumbre elevado, con un entorno económico, político y regulatorio cambiante. Y desde nuestro punto de vista se enfrentan a tres retos muy importantes. El primero, es que tienen que conocer y adaptarse a un “nuevo consumidor” al que se le ha otorgado un poder absoluto y con el que tienen que interactuar. Un consumidor que debido a Internet y a las nuevas tecnologías ha adquirido nuevas formas de pensar, buscar y procesar la información, memorizar, sentir y consumir. Más aún, un consumidor, con incluso una nueva morfología física del cerebro tal y como algunas corrientes de neurología afirman.

El segundo reto, una de las grandes mega-tendencias actuales, si no, la más importante, es la demografía, EN MAYÚSCULAS, la migraña de muchos gobiernos. Las compañías no sólo se tienen que adaptar a una nueva longevidad sino también a una nueva estructura de sociedad que exigirá cambios, pero también ofrece nuevas oportunidades significativas.

El tercer reto y no por ello menos importante, cómo monetizar las fuertes inversiones que se están realizando en innovación, donde la inteligencia artificial tendrá mucho que decir en las nuevas políticas de fijación de precios, cómo serán de flexibles y sostenibles para el futuro, otorgándose más importancia a la “psicología de la fijación de precios”, ¿cómo será la elasticidad de precios ante estos nuevos modelos?.

Las corporaciones están viviendo una revolución interna que está cambiando los cimientos de las culturas corporativas, algunas de ellas centenarias. También están participando en movimientos de concentración, conviviendo con nuevos actores disruptivos. Están en una carrera de salto de obstáculos.

Y por todo esto sorprende la reacción de complacencia del mercado ante algunos acontecimientos geopolíticos, quizás porque lamentablemente forman parte de nuestro día a día y no constituyen ya sorpresa alguna y sin embargo muestra una actitud feroz ante cualquier mínima desviación en los resultados de las compañías frente a las expectativas, generando una volatilidad intradía, en muchos de los casos, irracional. Y en lo relativo a valoración, ¿Qué grado de validez tienen los múltiplos de valoración actuales? En especial, los referentes a las compañías en proceso de una profunda transformación o en aquellos casos afectados por operaciones corporativas en un entorno de barra libre de tipos de interés?, ¿de verdad tiene sentido fijarnos en medias históricas recientes como si se trataran de verdades absolutas con las políticas de diversificación y nuevos modelos de negocio en muchos de los casos?.

Tampoco se trata de dar cheques en blanco a las empresas por supuesto ni que dejar de creer en la relevancia de los múltiplos de valoración como una de las muchas herramientas de la inversión, pero sí, centrarnos demasiado en el corto plazo puede hacer que nos perdamos oportunidades interesantes al infravalorar el potencial de generación de valor de una empresa. Hay que ser selectivos y analizar caso por caso.

Hay que invertir en compañías de calidad, con buenos gobiernos corporativos, balances sólidos para acometer esta nueva transformación y capacidad de generar flujos de caja a futuro. El análisis estratégico de las compañías cobra fuerza más que nunca: La nueva estructura de la industria en la que las compañías operan, su nueva demanda, sus ventajas competitivas, su situación de poder de negociación, su estrategia a futuro y modelo de negocio, su nuevo mix de producto y el análisis de sus recursos económicos, técnicos y humanos, incluyendo la calidad de sus equipos directivos. El seguimiento activo de una inversión en cartera será también crítico, dada la fase de “prueba-error” que tienen que atravesar las empresas hasta dar con ese nuevo modelo de negocio de supervivencia y sostenible a futuro.

Baltasar Gracián decía que “Toda la vida debe consistir en pensar para acertar el rumbo” y acertar el rumbo es lo que tienen que hacer más que nunca los gobiernos, los Bancos Centrales, las corporaciones y los distintos intervinientes en el mercado.

María Cebollero, Gestora de Renta Variable Europa en Gesconsult

Cambio de momentum en las perspectivas globales

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Las previsiones de crecimiento del PIB mundial se están situando a un nivel elevado tras una serie de revisiones al alza durante más de 18 meses. Las previsiones del consenso para el crecimiento mundial se encuentran en torno al 4% en doce meses, mientras las del FMI se sitúan en el 3,9% para 2018 y 2019. Esto equivaldría aproximadamente a continuar con el ritmo de crecimiento que ya vimos en 2017. No hay más revisiones al alza a escala global, eliminando una de las causas del apetito de riesgo. En el caso de Europa, las previsiones de crecimiento están empezando a ser revisadas a la baja y, en nuestra opinión, se producirán nuevos recortes.

Las condiciones empresariales y el mercado laboral no están en una situación muy distinta respecto a hace seis meses, lo que ha cambiado es el balance de riesgos, que ha girado a la baja. En el primer trimestre, el crecimiento del PIB mundial se mantuvo en un 3,5% anualizado según nuestros cálculos, una cifra ligeramente más baja que en el mismo periodo de 2017 (3,8%) pero la diferencia se encuentra en el alcance del ruido de las estadísticas macroeconómicas. La confianza empresarial se mantiene firme con una expansión en todas las regiones incluida la zona euro, a pesar de la espectacular (y en cierta medida misteriosa) caída en los índices PMI. En este entorno, el grado de volatilidad en el mercado y la incertidumbre política han aumentado bruscamente.

Los mercados financieros han experimentado varios episodios de debilidad o volatilidad, a menudo muy breves. En general, sin embargo, el sentimiento ha regresado. En la primera mitad del año, vivimos varios episodios de tensión entre los que destacan aquellos relacionados con el ‘flash crash’ del VIX, las acciones tecnológicas, el Libor, las divisas emergentes y los diferenciales italianos. Todo esto ocurrió en un entorno financiero marcado por dos tendencias principales: las subidas de tipos de interés en Estados Unidos y la apreciación del dólar.

La narrativa del mercado se ha vuelto negativa, algo bastante habitual entre los bajistas. Así, se ha impuesto la percepción de sobrevaloración de los activos, inestabilidad en los mercados financieros, fragilidad de la zona euro y sobreendeudamiento global. Algo que, afortunadamente, está fuera de esta lista es un aterrizaje forzoso de China.

Además de la fragilidad de las condiciones financieras hay tres riesgos que podrían tener repercusiones a nivel macroeconómico: el populismo, el proteccionismo y el petróleo. Los dos primeros ya han causado episodios de volatilidad, como vimos con la formación del Gobierno italiano y la agitación por parte de Donald Trump de las cuestiones comerciales y geopolíticas. En el caso del petróleo, la visión predominante hace un año era un régimen de precios en torno a 50 dólares por barril sin volatilidad. Actualmente, el precio del petróleo ha aumentado 20-30 dólares y hay mucha más incertidumbre. Los precios del petróleo están en gran medida influidos por la manipulación del suministro (alianza OPEP-Rusia) y los factores geopolíticos (Venezuela e Irán) y es difícil predecir qué ocurrirá, ya que los efectos dependen de muchos parámetros.

Nicolas Chaput, CEO y co-CIO global de Oddo BHF AM