Generado income a partir de bonos corporativos emergentes

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Generado income a partir de bonos corporativos emergentes

Las compañías de mercados emergentes son ampliamente conocidas para la mayoría de los inversores a través de la renta variable. Sin embargo, en los mercados emergentes, así como en los desarrollados, el mercado de valores no es el único lugar para que las empresas puedan conseguir financiación. Además, como los tenedores de bonos están por encima de los accionistas en el orden de prelación de pagos, el coste de financiación asociado con los bonos es inferior para las compañías que si se financiasen a través de renta variable. A esto se suma que los inversores que opten por los bonos corporativos de mercados emergentes obtienen exposición a compañías emergentes con altas tasas de crecimiento a las que habitualmente no tienen exposición a partir del mercado de acciones.

Dado que el marco institucional del mercado doméstico en mercados emergentes a menudo no está lo suficientemente establecido como para atraer inversores extranjeros y que los mercados locales no son lo suficientemente profundos para proporcionar financiación suficiente, muchas compañías emergentes dependen del mercado internacional de bonos y por ende emiten deuda bajo la legislación internacional y en divisa extranjera. Esto quiere decir que los inversores en bonos corporativos emergentes no están expuestos de forma directa al riesgo de divisa local. En un entorno de mercado sediento de income, los bonos corporativos emergentes siguen siendo un segmento que ofrece a los inversores retornos elevados para un nivel de riesgo razonable. Asimismo, en un momento en el que la subida de tipos preocupa a muchos inversores, la baja sensibilidad de esta clase de activo a los tipos de interés supone un beneficio adicional.

Sin embargo, a pesar de su evidente atractivo, no se trata de una clase de activo que haya contado mayoritariamente con el favor de los inversores. Con un tamaño de 2 billones de dólares, el universo de bonos corporativos emergentes ofrece diversificación tanto geográfica como sectorial, pero desafortunadamente en el campo de la inversión, las percepciones forman parte de la realidad. Muchos inversores consideran que los mercados emergentes entrañan más riesgo que los desarrollados y esto se debe en parte a la diferente percepción que se tiene sobre el gobierno corporativo entre las economías emergentes y las desarrolladas. De hecho, el Banco Mundial ha desarrollado seis indicadores que determinan atributos específicos del gobierno corporativo: contabilidad, estabilidad política, efectividad gubernamental, estado de derecho, calidad regulatoria y control de la corrupción.

Con independencia del indicador que se tenga en cuenta, la foto es casi siempre la misma: se considera que el gobierno corporativo es peor en los países emergentes que en los desarrollados. Para los inversores esto significa que existe una prima estructural en la oferta en la clase de activo. Para mostrar cómo funciona esto en la vida real, en la gráfica vemos el diferencial entre dos bonos con vencimiento similar: Telefónica Colombia y Telefónica España. Telefónica Colombia pertenece en un 70% a Telefónica España y un 30% al gobierno colombiano. Estos bonos se comportan de manera muy diferente en función de lo que ocurra en el mercado y la percepción que lo mueve.

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Por tanto, como se puede apreciar en este gráfico, los mercados emergentes nos ofrecerán un camino algo más volátil (percepción del gobierno corporativo), pero también una recompensa mayor en términos de diferenciales. Por ello, al final la cuestión se reduce a si se consigue o no un rendimiento suficiente invirtiendo en mercados emergentes. Esto depende de la tolerancia personal al riesgo y de la habilidad del gestor para elegir entre riesgos buenos y riesgos malos. Los que consigan hacerlo obtendrán suculentos retornos. Para los inversores que examinan en detalle las características específicas de un emisor corporativo, las fluctuaciones de precios ofrecen la oportunidad de generar ingresos no correlacionados con el mercado en general. Al adoptar un enfoque activo y bottom-up, los inversores conseguirán un impulso significativo a los rendimientos de la cartera y, por lo tanto, income.

Wouter Van Overfelt, gestor de fondos de renta fija emergente en Vontobel AM

Diferencias entre ETFs y fondos de inversión

Diario, Fondos de inversión
Diferencias entre ETFs y fondos de inversión

El Exchange Trade Fund (ETF) es el producto financiero del que más se está hablando últimamente. Nacen en EEUU, donde han tenido mucho éxito entre los inversores jóvenes. Este vehículo financiero mezcla el concepto de los fondos de inversión con las acciones. Veamos cuáles son las diferencias entre ETFs y fondos de inversión.

Por un lado, decimos que mezcla el concepto de fondo de inversión tradicional porque ambos poseen una cesta de valores que ayuda a diversificar la inversión. Por el otro, lo asemejamos a las acciones porque a diferencia de los fondos de inversión, en un ETF los inversores deben comprar y vender en un mercado bursátil, de la misma forma que si quisieses comprar acciones. En cambio, en un fondo tradicional los inversores compran sus participaciones a una gestora al precio del cierre del día en curso. Es decir, los ETFs cotizan y es por esto mismo por lo que en España también se les conoce como fondos cotizados.

 Estos dos vehículos financieros tienen estrategias diferentes. Los fondos de inversión activos buscan superar su índice de referencia (generar alfa) y, para ello, el gestor debe tomar decisiones de inversión que crea convenientes, todas ellas analizadas profundamente por su equipo de analistas. Esto es lo que se conoce como gestión activa. Sin embargo, los ETFs, al igual que los fondos de inversión indexados, buscan la coincidencia entre las rentabilidades generadas por el índice y la del fondo.

En cuanto a las comisiones, generalmente son más bajas las de los ETFs ya que el coste de gestionar activamente una cartera de activos es mayor que el de replicar un índice. Pero existen muchos costes ocultos que analizamos con más profundidad en el post: Los costes ocultos de los ETFs.

La diferencia clave que repercute directamente en los beneficios del cliente es la de la fiscalidad. El tratamiento fiscal de los ETFs el mismo que el de las acciones. Lo más importante aquí es que, a diferencia de los fondos de inversión, con los ETFs no será posible hacer traspasos sin un impacto fiscal. Si queremos cambiarnos de un ETF a otro tenemos que vender y luego comprar, generando unos costes fiscales a los que debe hacer frente el partícipe y que lastran la rentabilidad acumulada.

MiFID II también abarca ETFs. Actualmente, algunos brókeres han tenido que dejar de comercializar ETFs que no cotizan en Europa debido al marco regulatorio que ha supuesto la normativa y que se irán solucionando durante el 2018. Por tanto, la entrada en vigor de la normativa europea trae varios cambios que afectan directamente a estos productos. Como hemos dicho, están de moda, sin embargo, tienen aún muchos retos en España por delante. Y, con todo esto, habrá que esperar y ver cómo van evolucionando durante este año.