¿Sabemos para qué se usa el Big Data en el mundo de la inversión?

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Sabemos para qué se usa el Big Data en el mundo de la inversión

Cada vez más empresas lo usan y se trata de una herramienta fundamental para aumentar las ventas. Este año hemos oído hablar mucho sobre el Big Data en general y el Big Data en el mundo de la inversión en particular, pero si aún no sabes qué es y qué implicaciones tiene, en este post trataremos de resolver tus dudas.

Big Data es un término común bajo el que se agrupan toda clase de técnicas de tratamiento de grandes volúmenes de datos, fuera de los análisis y herramientas clásicas. Es utilizada, por tanto, para describir enormes cantidades de datos. Es decir, permite analizar ingentes cantidades de datos. Pero, ¿por qué está siendo el Big Data tan importante? Existen tres motivos fundamentales:

  1. La disminución de costes.
  2. Se toman mejores decisiones.
  3. Brinda la capacidad de ofrecer nuevos productos y servicios.

Es por esto mismo por lo que las grandes empresas lo utilizan en su estrategia de producto. Y cada vez, nos guste o no, estará más presentes en nuestras vidas. ¿Cómo? Cuando utilizamos internet en nuestro ordenador o teléfono móvil vamos dejando señales (datos) de nuestras preferencias, de lo que nos gusta y de lo que no nos gusta. Estos datos son analizados con un único fin: ofrecer productos que interesan al consumidor. Por ejemplo, si has estado mirando en una tienda online zapatos, acto seguido, te aparecerán en cualquier página web donde haya publicidad muchos anuncios de zapatos. Y esto, es solo un pequeño ejemplo.

Pero, ¿qué implicaciones tiene el Big Data en el mundo de la inversión? Tal y como señalan en este artículo de Funds People, toda revolución tecnológica implica grandes avances en productividad. “La posibilidad de integrar el análisis de vastos volúmenes de datos (lo que se conoce como big data o macrodatos) en las dinámicas industriales y comerciales ofrece un enorme potencial para transformar la economía y las oportunidades de inversión”. Además, supondrá también un gran avance a la hora de la gestión de inversiones ya que estas nuevas herramientas, que ya están incorporadas en la mayoría de gestoras, ayudan a separar las señales reales del ruido.

Por tanto, este concepto que ha sonado tanto en estos últimos años, ya forma parte de nosotros. Supone y supondrá una revolución en todos los aspectos y todos seremos parte de ese gran crecimientos de datos.

2018: turno en Europa de la normalización monetaria

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2018, turno en Europa de la normalización monetaria

En 2012 Mario Draghi pronunció sus famosas palabras: “Haremos lo que sea necesario” y casi nadie parecía aventurar que asistiríamos a un proceso continuado de políticas monetarias expansivas que se extendería hasta 2018. Cinco años después de las palabras del Gobernador del BCE y tres después del inicio de la expansión monetaria en Europa, nos encontramos con una Zona Euro que crece por encima de su potencial a largo plazo, con la tasa de desempleo cayendo de manera sostenida desde 2013 y con el sentimiento económico en máximos de los de últimos diez años. Una combinación que, a priori, debería corresponderse con políticas monetarias menos expansivas.

La necesidad de políticas monetarias menos expansivas se asocia al término, ampliamente utilizado estos días, “Normalización monetaria”.

Aunque algunas voces siguen defendiendo que los niveles de inflación no justifican la retirada de los estímulos, cuando miramos el cuadro macro europeo no parece que exista una correspondencia lógica que justifique unos tipos de interés en terreno negativo.

Quizás el debate debería centrarse en si los estándares de inflación que están manejando los Bancos Centrales se corresponden con una economía en la que la globalización, las fuentes alternativas de energía y la disrupción de la tecnología llevan los precios de bienes y salarios a la baja. En cualquier caso, inflaciones en el entorno del 1.5%, difícilmente casan con tipos a cinco años en negativo.

Dando por hecho que este proceso de normalización monetaria tendrá su inicio en 2018, nos surge una importante cuestión; ¿Están los mercados preparados para el inicio de este proceso?

No tiene una respuesta fácil esta pregunta.

Si hablamos con una muestra de gestores/analistas/intermediarios y demás agentes del mercado, la gran mayoría apostará por el inicio de la retirada de estímulos en Europa.

Sin embargo, las curvas europeas siguen moviéndose en terreno negativo.

Una de las múltiples razones que podemos encontrar es la presencia de un comprador final, el BCE, que sigue cumpliendo con su mandato de comprar 60.000 millones al mes. Pero no sólo es el BCE, la enorme liquidez existente se encuentra penalizada por las acciones del BCE (con su tipo de depósito en negativo) lo que obliga a esa liquidez a participar de la búsqueda de rentabilidad en un entorno de tipos negativos.

Otro efecto perverso del QE es la naturalidad con la que estamos asistiendo a estrechamientos de los diferenciales en los bonos de peor calidad crediticia. A la complacencia que solemos experimentar los inversores en climas como el actual tenemos que unir la búsqueda, a veces desesperada, de rentabilidad. Esto nos está llevando a minusvalorar ciertos riesgos que sólo parecen evidentes cuando el viento cambia de dirección.

Dada la asimetría existente entre los fundamentales y los tipos de interés, la vía más adecuada nos parece la de la prudencia. No nos cabe duda de que Draghi hará uso de su habilidad para dar al mercado mensajes positivos, pero cuando ocurra la normalización monetaria podemos asistir a importantes movimientos en los mercados de renta fija (lo que supondrá tipos más altos) y, quizás, el momento más adecuado para prepararnos para el futuro sea ahora.

 

Escrito por David Ardura, Director de Gestión.

 

Más información en: Gesconsult

La inflación: un motivo para invertir

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La inflación, un motivo para invertir

¿Para qué invertir nuestros ahorros? Es la principal pregunta que debemos hacernos cuando por fin logramos ahorrar parte del dinero del que disponemos. Las inversiones siempre tienen un propósito personal, como pagar una buena educación a tus hijos o jubilarse con comodidad. Sin embargo, aunque no tengas ningún motivo para invertir tu dinero, dejar tus ahorros estancados en tu banco es un gran error.

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¿Qué es un paraíso fiscal?

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Qué es un paraíso fiscal

Recientemente el Ecofin, tras dos años de negociaciones, ha publicado una lista negra de “jurisdicciones no cooperativas en materia fiscal”. Esta lista ha levantado ampollas, ya que no incluye a Suiza, Andorra, Gibraltar, ni las islas del Canal de la Mancha. Los parámetros que se utilizan para calificar a un Estado como un paraíso fiscal son varios, pero intentemos simplificar lo que es un paraíso fiscal.

Los paraísos fiscales son territorios en los que la tributación fiscal es especialmente favorable y de la que se aprovechan personas y empresas no residentes, pero a efectos legales domiciliados allí. Estamos hablando de exenciones fiscales desorbitadas, nada que ver con la traspasabilidad de los fondos de inversión. Los paraísos fiscales permiten que personas físicas y privadas tributen en territorios en los que no se encuentran su centro de actividades, pero sí su domicilio social. Burlando, de este modo, sus obligaciones tributarias en el país en el que realmente centran su actividad económica.

A modo de ejemplo, imaginemos una empresa de limpieza cuya sede social esté en Gibraltar, pero que los servicios los presta en las localidades contiguas al Peñón y en suelo español. Este empresa pagará el impuesto de sociedades en Gibraltar (10%) en lugar de pagar el de España (25%), que sería el que le correspondiese debido a que su centro de operaciones se encuentra en territorio español.

Del mismo modo ocurre con las personas físicas. Se compran un inmueble en un paraíso fiscal y establecen allí su residencia habitual. Con tal de que residan un determinado número de días al año (varía en función de cada país), pueden tributar allí aunque su trabajo y su residencia el resto del año se encuentre en un país con mayores cargas fiscales.

No existe una lista cerrada de paraísos fiscales. Hay mucho dinero e intereses en juego. Dependiendo de cada país, se reconocen unos y se protegen otros. Al tratarse de un tema de cargas fiscales es complicado clasificarlos, ya que cada Estado es soberano de establecer las tasas fiscales que crea conveniente. Los paraísos fiscales existen y, aunque públicamente se condenen, son muy difíciles de controlar.