¿Qué son los fondos de pensiones?

Asesoramiento en Inversiones, Diario
Qué son los fondos de pensiones

En este post hablaremos sobre las ventajas que pueden otorgarte los planes de pensiones. Pero para empezar a hablar sobre estos y sus características, debemos saber qué son los fondos de pensiones. Son productos destinados al ahorro a largo plazo. El inversor efectúa aportaciones periódicas, normalmente mensuales, y el objetivo es disponer de una renta o capital extra en el momento de la jubilación.

Si por algo se caracterizan los fondos de pensiones es que una vez hayamos invertido en este instrumento de ahorro, no podremos disponer de esta inversión a menos que se den los siguientes casos: jubilación, desempleo de larga duración, defunción (herencia), desahucio de la vivienda habitual o una enfermedad grave.

Por otro lado, hay que tener en cuenta las comisiones que soporten los distintos planes de pensiones que cuelguen del fondo. Las dos más importantes son la comisión de gestión y la de depósito. El Real Decreto 681/2014, de 1 de agosto, con efectos desde el 2 de octubre de 2014, determinó que la comisión de gestión no podrá superar el “1,5% anual del valor de las cuentas de posición. Opcionalmente, el límite indicado podrá sustituirse por el 1,2% anual del valor de las cuentas de posición más el 9% de la cuenta de resultados”. En cuanto a la de depósito, se fijó como comisión máxima el 0,25% anual del valor de las cuentas de posición.

Dos grandes ventajas que ofrecen: la seguridad y la transparencia. Seguridad porque, si por cualquier motivo se produce un caso de insolvencia por parte del depositario del fondo o de la gestora no afectará al inversor, puesto que las inversiones pertenecen a sus partícipes y estas no forman parte de los activos de dichas entidades. Y transparencia porque, después del Real Decreto antes citado, se debe dar información esencial antes de contratar un plan de pensiones. Además, la llegada de MiFID II fomentará más aún esta transparencia, y desde el BCE se quieren tomar medidas para que el inversor sepa aún con más detalle dónde está invirtiendo su dinero. “El BCE obligará a los fondos de pensiones a dar información trimestral detallada y comparable entre países”.

Lo que está claro es que el producto financiero de ahorro más usado por los españoles son los fondos de pensiones y, pese a esto, actualmente hay un gran desconocimiento. Son las entidades financieras las que tienen gran parte de la responsabilidad.

Feelcapital entra en el negocio de pensiones

Diario

Cambios en el primer asesor automatizado (robo advisor, en inglés) de España. Feelcapital lanzará a mediados de septiembre su propio plan de pensiones, lo que supondrá la entrada de la compañía en una nueva línea de negocio, ya que hasta ahora se ha centrado en el asesoramiento en fondos de inversión.

Feelcapital tenía a cierre de junio 4.056 clientes, con un patrimonio bajo asesoramiento de 1.760 millones de euros. La empresa presidida por Antonio Banda utilizará con su plan de pensiones los mismos algoritmos que emplea para establecer el perfil de riesgo de los inversores a los que asesora en fondos.

El primer plan de pensiones será Feeelcapital 50, que está en la parte media del perfil de riesgo y que tendrá como subyacentes ETF o fondos indexados. Para ello, la compañía lleva meses haciendo un análisis de los fondos pasivos más eficientes del mercado.

El objetivo de Feelcapital es alcanzar los 10 millones de euros con este primer producto antes de fin de año. Si todo marcha según lo previsto, su intención es lanzar en los próximos meses otros dos planes de pensiones. Feelcapital 100 (el de más riesgo) y Feelcapital 0 (el más conservador). En total, la gama de planes de pensiones de Feelcapital constará de diez productos, con distintos perfiles de riesgo.

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Feelcapital entra en el negocio de las pensiones

 

Lecciones de una crisis financiera: las normas por sí solas no son suficiente

Gestoras
Lecciones de una crisis financiera, las normas por sí solas no son suficiente

Diez años después de la crisis financiera, el peso de la regulación está dificultando el control de los bancos

Por estas fechas de 2007 se empezaba a hacer evidente que algo muy malo estaba pasando en los bancos norteamericanos. El mercado de la vivienda estadounidense estallaba y los bancos nacionales, los proveedores de hipotecas y los intermediaros inmobiliarios se llevaban la peor parte.

Uno de los prestamistas subprime más grandes en Estados Unidos, New Century Financial, se había declarado ya en quiebra. Bear Stearns acababa de rescatar uno de sus hedge funds que estaban expuestos al mercado inmobiliario estadounidense por la cantidad de 3.200 millones de dólares. El banco se vio obligado a liquidarlo hace ya cerca de diez años. Tal y como sabemos ahora, lo que empezó en Estados Unidos se extendería por el resto del mundo.

Parte de la respuesta a la crisis ha sido volver a escribir el reglamento de la banca global. Gran parte de esto ha sido sensible. Esto ha hecho a los bancos más seguros para la clase de fuga de capitales que sufrieron durante la crisis. Las grandes reservas de capital implican que los bancos más grandes no necesitarán recurrir a los contribuyentes si se repiten las condiciones de la crisis financiera.

La regulación también ha obligado a un cambio cultural sobre los bancos. Quienes dirigían los bancos en el camino hacia la crisis eran personas arriesgados por naturaleza. Dick Fuld, que llegó a lo más alto de Lehman Brothers hace cerca de 40 años, representaba la cultura bancaria en la medida en que era un producto de la misma. Ahora, toda la cultura gira en torno a la responsabilidad.

El interés de los reguladores y accionistas está generalmente alineado con lo anterior: interesa a todo el mundo evitar que se repita la crisis financiera. Y está claro que los accionistas generalmente no hicieron un gran trabajo actuando en favor del mejor de sus intereses a largo plazo antes de la crisis. Pero lo que es bueno para los reguladores –la minimización del riesgo a cualquier coste- no siempre va a ser del interés de los accionistas. Por el momento, la voz de los reguladores parece anteponerse a la de todos los demás.

Esto no es un argumento a favor de menos regulación. Pero la regulación tiene que tener sentido. Por ejemplo, los requisitos de transparencia de los bancos crean enormes cantidades de trabajo y material pero no obtienen necesariamente el resultado deseado. Proceden de Pilar III de los acuerdos de Basilea y obligan a los bancos a dar detalles exhaustivos sobre los instrumentos que poseen. La idea es que poniendo toda esta información en el dominio público se mejorará la vigilancia. Pilar III se basa en la suposición de que el escrutinio del mercado ayudará aplicar más disciplina en la toma de riesgos de los bancos. Pero no parece ser lo que está pasando.

Estas divulgaciones son en realidad enormes conjuntos de datos que pueden llegar a las 150 páginas, generalmente publicadas a la vez pero separadas del informe anual. El trabajo de bucear entre los datos es muy complicado. Pero no está claro quién está haciendo este análisis. Que los datos simplemente estén ahí no quiere decir que alguien se esté fijando en ellos.

Los bancos, los inversores, las agencias de calificación, los reguladores y los bancos centrales se culparon entre ellos durante la crisis financiera. Esto se debió en parte a que cada uno de ellos pensó que era responsabilidad de los demás entender los riesgos del sistema.

Tanto si se miran los datos como si no, el puro peso de la publicación también hace que sea más difícil detectar los problemas, que habitualmente quedan escondidos a la simple vista. Las publicaciones bancarias son ahora como una librería en incesante crecimiento en la que cada vez es más complicado encontrar qué libro está fuera de su sitio.

También hay una cuestión más amplia sobre cómo las partes interesadas de los bancos son escuchadas. En términos absolutos, los reguladores tienen una influencia mucho mayor sobre lo que hacen los bancos que sobre lo que hacen los accionistas. De nuevo, parte de esto es cierto. Los bancos, como todas las compañías, necesitan rendir cuentas más allá que a sus accionistas. Pero para los bancos, hay una parte interesada preeminente: la pura presión de la adherencia regulatoria está expulsando a todas las demás voces.

La voz de los reguladores no solo se escucha en los consejos. Cada vez más, están físicamente presentes en los consejos y dejan claro lo que quieren escuchar cuando están allí. Son activos en el diálogo a todos los niveles de las organizaciones, especialmente con aquellos individuos sujetos a responsabilidad personal. En comparación, la voz de los accionistas está silenciada. Aunque los inversores de los bancos también necesiten ser capaces de dialogar con los equipos directivos y ser capaces de impulsar el cambio cuando consideran que favorece los intereses de sus clientes.

Siempre se pueden burlar las reglas y generalmente tienen consecuencias inesperadas. Esto se debe en parte a que las normas son por definición muy estáticas: algo se permite o no se permite. En cambio, el discurso de los accionistas se puede adaptar mucho más fácilmente a condiciones cambiantes. Las reglas de una industria tampoco discriminan entre compañías. Los accionistas impulsarán el cambio en los bancos por las características particulares de un banco. Su voz no debería ser silenciada.

Los bancos están en mejor forma que hace diez años. Pero la crisis se debió a errores colectivos. Fueron errores de los bancos, los inversores, los reguladores y los bancos centrales. Los inversores, como los reguladores, aprendieron importantes lecciones. Nadie debería ejercer una influencia desproporcionada sobre cómo se gestionan actualmente los bancos. La voz de los accionistas debería ser escuchada.

 

Paul Lee, Director de Gobierno Corporativo en Aberdeen Asset Management

 

 

¿Cómo puedes determinar tu tolerancia al riesgo?

Diario, Finanzas personales
Cómo puedes determinar tu tolerancia al riesgo

La palabra «riesgo»

La palabra «riesgo» tiene un significado diferente para cada persona y su nivel de tolerancia al riesgo es personal. Para algunas personas, el riesgo es intolerable y la preocupación de tener riesgo en sus inversiones es lo que les hace reticentes a invertir. Para otras, sin embargo, los riesgos son inherentes a la naturaleza de la inversión y son conscientes de que si quieren retornos no hay nada que pueda evitar la presencia de riesgos en la inversión. Por último, hay personas que aman y están fascinadas por la idea del riesgo. Estas personas ven una posibilidad de altos retornos si asumen un alto riesgo.

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