La analítica web, clave en la inversión digital

Diario
La analítica web, clave en la inversión digital

Una parte muy importante del plan de marketing es su diagnóstico y riguroso seguimiento. Así podemos comprobar que nuestra estrategia va por el buen camino y que la inversión que estamos haciendo es adecuada con respecto al objetivo que nos hemos propuesto alcanzar. Parece que esto queda mejor plasmado en un plan tradicional de marketing, donde contaremos cómo vamos a conseguir nuestro objetivo y qué acciones vamos a poner en marcha para recibir el retorno que esperamos.

Para sacar adelante un plan estratégico determinamos y definimos los objetivos y nos enfocamos en el público objetivo. De esta manera, destinamos nuestro ingenio y recursos a optimizar resultados y ponemos todo nuestro conocimiento a trabajar.

El siguiente paso es realizar un seguimiento de la inversión de nuestra estrategia mediante el análisis web, porque suele ocurrir que nosotros tenemos un conocimiento total de nuestra web y lo que para nosotros es muy obvio para un usuario nuevo no tiene por que serlo tanto.

Por ejemplo, nuestra web puede ser genial, bien diseñada, una web en la cual nos apetezca navegar y que incluso nosotros mismos nos la sepamos de memoria y que cada paso esté clarísimo. Pero tenemos que entender que el usuario que la visita desconoce por completo su construcción y de qué se compone, por tanto se guiará por su intuición.

Imaginemos por un momento que paseamos por un enorme parque con un paisaje muy agradable, pero los transeúntes no saben de la existencia de este paisaje, por tanto deciden atajar por el medio del parque. En nuestra página web puede pasar igual, con la diferencia de que nosotros podemos ver esa huella que dejan los usuarios de nuestra web y adaptarlo a su forma de navegar.

Hoy en día disponemos de bastantes herramientas que nos proporcionan una analítica web buena y fiable. Destacaría la opción de Google, que además es gratuita; y para muchos negocios es suficiente ya que es muy completa y nos da todos los datos que necesitamos, incluso en tiempo real.

Resultaría de gran utilizad para cumplir nuestra estrategia elaborar un “dashboard” que nos ayude a diagnosticar qué es lo que está pasando en nuestra web: cómo navegan los usuarios, qué información exhibimos en nuestra web, y el nivel de detalle de dicha información y qué podemos variar para optimizar la navegación y de esta manera ir logrando buenos resultados.

El primer robo advisor español ya permite ejecutar las órdenes de fondos por correo electrónico

Diario, Fondos de inversión
El primer robo advisor español ya permite ejecutar órdenes de fondos por correo electrónico

 

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Inversión en commodities: Petróleo

Asesoramiento en Inversiones, Diario
Inversión en commodities, Petróleo

 

Ahora que los españoles invierten cada vez más, me gustaría hacer una recomendación para aquellos a los que les interese la inversión en commodities: puede ser un buen momento para revisar su inversión en petróleo. Tras el fracaso de la reunión en Doha de los países productores de petróleo, parece que se avecina inestabilidad en este mercado.

Los países productores de petróleo (pertenecientes y no pertenecientes a la OPEP) no se terminan de poner de acuerdo conforme a la producción óptima de crudo para la oferta global actual. Y no tiene pinta de que ese acuerdo vaya a llegar antes de la próxima reunión de la OPEP, que no tendrá lugar hasta el próximo 2 de junio en Viena. Hasta entonces la inversión en esta materia prima se antoja complicada.

Frenos a la inversión

El gran problema es la producción. Cada día se produce un exceso de oferta entre uno y dos millones de barriles de petróleo, que lo han llevado este año a caer a mínimos de hace doce años haciendo estragos en aquellos inversores que apuntaban a un mantenimiento del precio del petróleo. Y aunque la solución parece sencilla, nada mas lejos de la realidad, pues como en todo el problema está en los intereses de cada país.

Al parecer, lo que ha impedido el pacto en la reunión de Doha ha sido la negativa de Arabia Saudí a firmar cualquier pacto en el que no este incluido Irán. Y este último se niega a bajar la producción hasta recuperar la cuota de mercado que tenía anteriormente a que le pusieran el veto en 2012.

Esta situación está perjudicando gravemente a los países cuya economía está fuertemente ligada al crudo por lo que no sólo afecta la inversión directa en petróleo: la divisa rusa se esta devaluando a niveles que se acercan a los 70 rublos por cada dólar estadounidense; Arabia Saudí se plantea introducir un IVA al 5% para hacer frente a su gasto público; y Venezuela, por su parte, se ha visto totalmente superada debido a los precios actuales del crudo.

La pregunta ahora es si llegarán a un acuerdo. Si no, habrá que ver cómo otros productores con menores recursos y bajas reservas de divisa sobrevivirán en una era de un crudo más barato y cómo afectará esto a la inversión extranjera en estos países.

 

Se acabó el pánico, ¿y ahora qué?

Gestoras
Se acabó el pánico, y ahora qué

 

Después de que saltaran todas las alarmas en enero, los inversores han recuperado una cierta serenidad: la renta variable y la deuda pública han repuntado, mientras que los rendimientos de los bonos han subido y el índice de predisposición al riesgo ha salido de la zona de peligro. Podría decirse que el mercado simplemente estaba saturado y debía producirse un repunte, pero los factores macroeconómicos clave subyacentes de este repunte eran las medidas de los bancos centrales y unos datos económicos más sólidos, que han reducido los riesgos extremos a los que se enfrenta la economía global. Esto podría provocar que los activos suban aún más, pero para que se dé una mejora continuada es necesario que se registre un mayor crecimiento del PIB real y de los beneficios empresariales.

Llegados a este punto, es difícil apostar por una aceleración del crecimiento del PIB real. Nuestros indicadores apuntan a un crecimiento constante, pero no espectacular, coherente con el patrón de los últimos años, en los que la economía global a duras penas ha logrado que el crecimiento aumente por encima del 2,5%. No obstante, aún se espera que la Fed suba sus tipos —creemos que dos veces este año—, lo que refuerza la probabilidad de que el dólar se aprecie aún más y aumente la volatilidad en el mercado. Es posible que, tal y como hemos observado recientemente, las ventas masivas en los mercados contengan a la Fed y la lleven a mantenerse a la espera. Esto contribuiría a un nuevo repunte de los mercados. No obstante, esta hipótesis no es sostenible dado el nivel extraordinariamente bajo de los tipos de interés estadounidenses y la fase tardía del ciclo económico en la que nos encontramos.

¿Podríamos recibir una sorpresa positiva? Algunas hipótesis esgrimen la posibilidad de un crecimiento superior al esperado: una defiende que los efectos de la caída del precio del petróleo seguirían materializándose y apuntalando el consumo. No debemos olvidar que los plazos son largos y los consumidores tardan en identificar cuándo un cambio es permanente y no temporal. También nos hemos percatado de que la tasa de ahorro en EE. UU. sigue siendo elevada y, aunque podría ser una característica permanente del mundo heredado de la crisis, el aumento del poder adquisitivo sugiere que el consumo podría beneficiarse de un menor nivel de ahorro durante 2016.

Otra hipótesis sería el aumento de la productividad. En este momento, esta opción parece improbable, dada la debilidad de las inversiones en inmovilizado y, como consecuencia de ello, tal y como defendimos anteriormente, podríamos vernos obligados a esperar hasta que los gobiernos asuman que la política monetaria ha llegado a sus límites y que deben aplicarse otras medidas de estímulo.

Mercados emergentes: ¿es el momento de entrar?

La renta variable emergente ha registrado una sólida rentabilidad este año. La pregunta inevitable es si este hecho marca un punto de inflexión para los mercados emergentes o, por el contrario, resultará ser un espejismo.

El principal catalizador del reciente repunte parece haber sido la confianza La mejora en la predisposición al riesgo llega en un momento en el que las valoraciones de los mercados emergentes en su conjunto parecen atractivas y los inversores llevan tiempo esperando una oportunidad para entrar de nuevo en este segmento. No obstante, los fundamentales que respaldan esta clase de activo parecen ser débiles. Uno de los principales catalizadores de la renta variable emergente es la evolución de las exportaciones, y el comercio es anémico en términos estructurales y ya no supera al crecimiento del PIB global. No observamos catalizadores inmediatos o a corto plazo que puedan conllevar un cambio.

Por tanto, si se está preguntando si es conveniente invertir en los mercados emergentes en este momento, la respuesta es: sólo si es optimista acerca de la dirección que tomará la predisposición al riesgo. Llegados a este punto, es difícil apostar por una aceleración del crecimiento global más allá del actual repunte, y las crecientes expectativas sobre la subida de tipos por parte de la Fed este año fomentarán la apreciación del dólar, algo que tradicionalmente ha lastrado el comportamiento de los mercados emergentes.

Entonces ¿cuándo será un buen momento para iniciar posiciones en los mercados emergentes? La recuperación de las exportaciones de los mercados emergentes sería el único impulso determinante. No obstante, una recuperación de gran calado a largo plazo no nos parece probable en vista del cambio estructural del comercio. La menor beta del comercio en relación con el crecimiento significa que los volúmenes seguirán en niveles anémicos debido a este cambio estructural y a nuestras expectativas sobre el crecimiento global. El valor de los intercambios comerciales, por otro lado, debería protagonizar una leve recuperación en torno al segundo semestre del año, asumiendo un perfil plano en los precios de las materias primas, ya que los efectos de base salen de la ecuación. Si los precios de las materias primas subieran antes de entonces, asistiríamos a un rápido repunte en la rentabilidad de los mercados emergentes. De nuevo, dadas nuestras perspectivas sobre China, creemos que este panorama es bastante improbable. El momento para invertir llegará pronto, pero de momento lo descartamos.

Se acabó el pánico, ahora qué