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El ciclo está mutando

 

Efectivamente, la economía mundial está pasando por un periodo de  reajuste que está provocando unas consecuencias muy importantes en diferentes partes del mundo. Por un lado tenemos las economías de los países desarrollados, que están inmersas desde 2008 en un súper ciclo de desapalancamiento de largo plazo, y que seguramente tardará todavía varios años en terminar de limpiarse. Este grupo de países, con Estados Unidos a la cabeza está poco a poco mostrando mejores datos de crecimiento. En USA la salida de esta crisis ha sido ardua y lenta pero parece ser que por fin la FED se muestra más segura a la hora de empezar a colocar el nivel de tipos de interés en unos niveles más normales. En un ciclo normal, ahora estaríamos viendo seguramente signos más evidentes de fortaleza económica, pero el hecho diferencial esta vez es el mencionado excesivo apalancamiento que tenemos en el mundo desarrollado y que lastra de manera importantísima la demanda tanto en el sector público como en el privado.

Por el otro lado, estamos viendo desde hace ya varios trimestres una gradual desaceleración de la economía China. Es la primera vez desde hace 25 años, cuando el país cambio su modelo económico e inicio un periodo de crecimiento espectacular, que el gigante asiático está dando muestras de debilidad. Estos periodos de ajuste son muy normales dentro de procesos de desarrollo similares (Estados Unidos sufrió varias recesiones fortísimas durante la segunda mitad del siglo XIX cuando el país era por entonces la CHINA actual y ello no le impidió seguir  progresando de manera importantísima a lo largo de todo ese siglo). No sabemos todavía cuánto tiempo y cuan profundo será este periodo de ajuste de la economía China, puede durar varios trimestres o varios años, lo que no me queda ninguna duda es que el país continuará siendo un factor cada vez más importante dentro de la economía mundial. Pero esta debilidad actual de China, está teniendo unos efectos devastadores sobre muchos productos y sectores que dependían en gran medida de su demanda. Todos los sectores relacionados con materias primas (no tanto alimentación y energía, porque estos no son tan dependientes de las exportaciones a ese país)  sobre todo las materias primas empleadas en procesos industriales (cobre, hierro, aluminio, nickel  etc) han visto caer de media un 50% sus precios. Esto está afectando sobre todo a los países exportadores de todo este tipo de materiales (África y Latinoamérica son los continentes más expuestos por poner un ejemplo, el 30% de las exportaciones chilenas es Cobre o el 65% de las exportaciones brasileñas son materias primas). Todos estos países han visto un crecimiento  importantísimo durante los últimos 15 años gracias a los diferentes programas de inversión en infraestructuras Chinas. Una vez que esta fiesta se ha terminado, toca ahora el momento de la resaca para todos esos países e industrias dependientes de esa demanda. Además  y tras ver las recientes devaluaciones del Renminbi, no me extrañaría que volviéramos a hablar de presiones deflacionistas en un tiempo no muy lejano.

Curiosamente, la economía Europea tiene las  mejores perspectivas  que ha  visto en mucho tiempo.  El viento le sopla a favor en varios aspectos, el euro se ha depreciado contra el dólar, haciendo sus productos más atractivos contra los  mismos  denominados en dólares. Asimismo todas las ventas y beneficios de empresas europeas en USA suben al trasladar estos a euros. También, con la caída de las materias primas (sobre todo los precios energéticos) son un  menor coste para el tejido industrial y los consumidores europeos. Una vez que nos hemos quitado (de momento)  la incertidumbre  sobre la permanencia de Grecia en el Euro, el panorama en Europa pinta mucho mejor. Como casi siempre, tenemos un de calaje de unos 18 a 24 meses con Estados Unidos y todavía nos queda mucho camino por recorrer en cuanto a limpieza de la economía y reformas se refiere, pero parece que todos los pasos se van dando en la dirección adecuada.

Por ultimo nuestro comentario de la perspectiva de la situación económica en nuestro país es muy constructiva. La crisis y la corrección en costes y precios  de activos fue muy dura. Pero quizás gracias a que la situación era bastante critica hace 3 años,  las medidas adoptadas por el gobierno pudieron ser lo suficientemente profundas como para hacer a nuestra economía competitiva otra vez tras mucho tiempo arrastrando un endémico déficit comercial. Ahora (y con la bajada de un 33% de los costes laborales en los últimos 7 años) nos hemos convertido en una máquina de exportar. Las exportaciones representan en estos momentos un 32% del total de la economía (máximo histórico) y creciendo, claro signo de fortaleza y competitividad. Quedan todavía muchas cosas por hacer , lo más importante a mi entender es darle una vuelta de tuerca más a la reforma laboral para simplificar y flexibilizar el mercado, y por ultimo atajar de manera importante la administración pública, para hacerla más pequeña y eficiente.

Desgraciadamente, tenemos ante nosotros un otoño lleno de incertidumbres ante la convocatoria de elecciones aquí en España. Esperemos que gane quien gane sea lo suficientemente sensato como para no desandar lo ya andado, solo el tiempo lo dirá.

Álvaro Llanza Figueroa

 

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