Si bien las tasas de impago de la
deuda de las empresas siguen siendo relativamente bajas, y especialmente en
Europa, un mayor deterioro del entorno económico y sanitario podría provocar un
movimiento masivo de los emisores hacia el rango de high yield. Una situación que presenta riesgos
pero también oportunidades.
Recientemente,
un destacado gestor de renta fija llamado Jeffrey Gundlach concedió una
entrevista en la que afirmaba que en su opinión las tasas de impago de la deuda
High Yield podrían duplicarse en
relación a los niveles actuales. Esta aviso llega a pesar de los importantes
programas de ayuda del Gobierno y las actuaciones por parte de los Bancos
Centrales para ayudar a las empresas que luchan por superar la recesión
económica causada por el Covid.
Gundlach
cree que la visión actual de los mercados financieros sobre las tasas de impago
y su trayectoria a futuro están totalmente desconectadas de la realidad
económica. Afirma que las acciones de
los gobiernos y de los Bancos Centrales han ayudado a crear una burbuja de
activos de riesgo como el caso de la deuda high
yield. Los mercados de bonos high
yield están siendo distorsionados por las entradas masivas de liquidez motivadas por los Bancos Centrales. La
situación ha eliminado temporalmente la falta de liquidez que afectaba a los
activos de riesgo, pero no ha mejorado los problemas de solvencia de estos
emisores, que ahora tienen que luchar por repagar un volumen cada vez mayores
de deuda en un entorno económico que se deteriora rápidamente. En conclusión,
Gundlach es escéptico con que los programas de estímulo masivo sean suficientes
para evitar que los impagos de high yield
se dupliquen.
La tasa de default de los emisores
mundiales en high yield es 6,1%
Para
analizar mejor los puntos de vista de Gundlach, es importante analizar el
estado actual del mercado High Yield.
Si nos basamos en los datos de Moody’s a finales de julio, la tasa de impago de
los emisores globales High Yield era
del 6,1%. Este es el nivel más alto desde la última crisis financiera, y se
compara con el 2,4% del año anterior. Si descomponemos estos números por la
geografía, obtenemos una visión más matizada.
La tasa de impago de los emisores High
Yield de EE.UU. es del 8,4%, mientras que la de los europeos está en un
nivel relativamente bajo de sólo el 2,7%.
Estos datos
constituyen la serie histórica, lo que más nos interesa es la futura trayectoria
de los defaults High Yield. Moody’s ha modelado las futuras tasas de incumplimiento
usando tres escenarios diferentes de condiciones económicas. El escenario
«base» corresponde al entorno económico actual, y dos variantes la
«pesimista» y la «optimista».
Bajo el escenario base, Moody’s espera que los incumplimientos globales sean
del 8,8% a finales de año, y que alcancen un máximo del 9,3% a finales del
primer trimestre de 2021. El escenario pesimista, que abarca una caída más
pronunciada del PIB mundial, la reanudación de medidas estrictas de
confinamiento y distanciamiento social, y un retroceso de los programas de
estímulo del gobierno, vería que las tasas de impago mundiales alcanzarían el
15,5%. En el escenario más optimista, que implica un repunte económico más
pronunciado, basado en la disponibilidad mundial de una vacuna eficaz durante
la primera mitad de 2021, la tasa de impago caería al 3%, que sería similar a
los niveles de impago posteriores a la cobertura.
Cambios radicales en el universo High Yield
Sin embargo,
lo que falta en el actual debate sobre las tasas de incumplimiento es cómo la
crisis del Covid ha cambiado radicalmente el tamaño y la composición del
universo High Yield.
La categoría
de emisores conocida como fallen angels
o «ángeles caídos» ha crecido constantemente desde el comienzo de la
crisis. La gran mayoría de los emisores corporativos están clasificados como investment grade (grado de inversión).
Sin embargo, una vez que su calificación crediticia baja del umbral BBB-/Baa3,
el emisor se convierte en High Yield.
En los últimos años, los tipos de interés tan bajos han hecho que el apetito de
los inversores por la deuda corporativa aumente notablemente. Muchas empresas
aprovecharon las condiciones de financiación para aumentar su apalancamiento,
lo que ha dado lugar a un pronunciado cambio hacia las calificaciones BBB entre
los emisores corporativos.
Cuando
estalló la crisis de Covid-19 , los emisores de los sectores cíclicos más
afectados, como automóviles, aerolíneas y hoteles con calificaciones de grado
de inversión límite, corrieron mayor riesgo de entrar en el universo high yield. Hasta el mes pasado, había
aproximadamente 246 mil millones de euros de deuda calificada como BBB-
pendiente en el Universo investment grade
Europeo. Un tercio de ese volumen está bajo «perspectiva negativa»,
lo que significa que una rebaja de la calificación a high yield podría ser inminente. Desde principios de año, 47.000
millones de euros de deuda han pasado de la categoría high yield, y esta cantidad podría aumentar hasta los 60.000
millones de euros a finales de año. Esta cantidad equivaldría a casi el 20% del
tamaño actual del mercado europeo de High Yield, lo que distorsionaría el
tamaño y la composición del universo de High Yield, e incidiría en las tasas de
impago. Empresas como Accor y Valeo son ejemplos recientes de “ángeles caídos”.
Mayor hueco para seguir crecimiendo
La tendencia
de los Ángeles Caídos tiene más espacio para crecer. Hasta ahora, el número de
emisores en transición hacia high yield
ha sido relativamente modesto. El repunte de la actividad económica en mayo
después de los cierres, el apoyo fiscal continuo al sector privado, el préstamo
de activos, el incremento de capital, el recorte de costes y los recortes de
dividendos han mitigado la presión sobre la calificación de los emisores. No
obstante, la rebaja de la calificación simplemente se ha retrasado hasta 2021.
El factor
clave que determinará las tasas de impago y el tamaño del mercado high yield en
2021 es la rapidez y la sostenibilidad con que la economía mundial se
recuperará de los mínimos observados durante el segundo trimestre.
Asumimos que
los programas de estímulo de los gobiernos se mantendrán vivos tanto tiempo
como sea necesario, incluso si en el futuro su impacto puede sufrir de retornos
decrecientes. También creemos que los
Bancos Centrales seguirán siendo acomodaticios, y proveerán la liquidez
necesaria a los mercados. Las perspectivas para el high yield Europeo mejorarían
si el BCE siguiera el ejemplo de la FED, e incluyera a los «ángeles
caídos» en su cesta elegible para las compras de PEPP. Esto serviría para
reducir los costes de financiación de una gran cantidad del universo High
Yield, y así reducir las tasas de incumplimiento de los emisores.
Escenario optimista o pesimista
En un
escenario optimista en el que el PIB sigue repuntando y hay una amplia
disponibilidad de una vacuna durante la primera mitad de 2021, esperaríamos que
las tasas de impago de High Yield se
mantuvieran prácticamente sin cambios con respecto a los niveles actuales. Los
emisores tienen suficiente liquidez en sus balances y deberían poder
«arreglárselas» hasta que la actividad económica repunte y la
generación de flujo de caja libre les permita pagar su deuda.
Sin embargo,
si suponemos que el actual rebote económico se estanca, que hay una segunda
ronda de debilidad económica, un aumento del desempleo y una recesión de
«doble caída», la predicción de Gundlach de que se duplicará la tasa
de morosidad puede materializarse fácilmente. Muchos de los emisores de los
sectores más cíclicos estarían en riesgo de impago. Además, se produciría una
migración masiva de ángeles caídos hacia el high yield, que tendría que ser
absorbida por los inversores, lo que podría causar una dislocación del mercado
que agravaría aún más la crisis.
Todas las crisis suponen una
oportunidad
En conclusión, en lugar de reaccionar a los alarmantes titulares sobre los riesgos que enfrenta el conjunto de la clase de activos high yield, la lección que retenemos es que cada crisis tiene un resquicio de esperanza. La transformación del universo high yield debido a los ángeles caídos, presenta valoraciones interesantes y oportunidades para los inversores dispuestos a aprovechar estos movimientos. Independientemente de cómo evolucione la economía mundial en 2021, para aquellos inversores capaces de analizar a fondo los balances de las empresas individuales High Yield, las grandes dislocaciones del mercado pueden dar lugar a un potencial de rendimientos de dos dígitos. La clave es la «selección de bonos» activa que identifique las empresas que sobrevivirán y prosperarán después de Covid, frente a las que incumplirán.
Autor: David Diwan, CFA, Senior
Portfolio Manager at Edmond de Rothschild