- LA NUEVA REGULACIÓN EUROPEA DE FONDOS DE PENSIONES DE EMPLEO PODRÍA REDUCIR LOS BENEFICIOS DE LAS GESTORAS HASTA EN UN 70%.
- LA NORMATIVA OBLIGARÁ AL GOBIERNO A INFORMAR ANUALMENTE A LOS PARTÍCIPES DE FONDOS DEL DINERO QUE RECIBIRÁN EN SU JUBILACIÓN.
Parte vital de todas las personas es tratar sus ahorros. Trabajamos porque el dinero es necesario para vivir. El ahorro nos da libertad y seguridad, y es precisamente ese ahorro lo que más tenemos que cuidar. ¿Cómo puede ser entonces que no eduquemos en cómo tratar ese dinero que ganamos?
Estamos acostumbrados a comparar cuando compramos cualquier cosa de nuestra vida cotidiana: un móvil, ropa e incluso un restaurante para cenar… Sin embargo, no lo hacemos cuando contratamos un fondo de inversión o un plan de pensiones, ¿Por qué? Probablemente por un problema de base, por una falta de educación financiera que permita tomar decisiones siendo conscientes de lo que se hace.
Normalmente a la hora de invertir, se miran rentabilidades (enfocando generalmente de forma errónea el corto plazo) pero no se mira el riesgo, y ahí está el error. Debemos partir de la base de que no hay rentabilidad sin riesgo. El problema del riesgo es que, generalmente, solo se percibe cuando sucede. Para intentar comprender lo que va, o mejor dicho, lo que puede suceder en el futuro y evaluar así el riesgo, es bueno y necesario conocer el pasado. De hecho, casi todos los riesgos de los que hablamos a día de hoy, tienen su origen en la última década.

Hace poco se ha cumplido el décimo aniversario de la caída de Lehman Brothers, quizás la pieza más mediática o comercial de todo lo que ha sido la crisis. Durante esta década, los Bancos, los Estados e incluso las familias han estado quebrados, ya que sus deudas valían más que sus activos a precios de mercado, lo que ha exigido unas políticas no convencionales por parte de los Bancos Centrales durante un periodo de tiempo muy largo.
Al final cuando la deuda apenas da rentabilidad y hay un intervencionismo relevante de los Bancos Centrales, , suceden dos cosas: no hay sensación de peligro (el riesgo) porque el Banco Central está siempre detrás para actuar si pasa algo, y los activos de riesgo suben significativamente porque en valor relativo tienen mucho más valor que la deuda (y además percibimos una sensación artificial de tranquilidad). Este largo proceso de tutela de los Bancos Centrales ha llevado a que la fase de recuperación de la economía haya sido la más larga de la historia y al mismo tiempo la más improductiva, produciéndose adicionalmente una mala distribución de la riqueza generada.
La emocionalidad es consustancial al ser humano, y al igual que dirige muchas de nuestras actuaciones, también puede dirigir la toma de decisiones de inversión. Sin embargo, no suele ser lo más conveniente, y es algo de lo que tenemos que tomar conciencia para poder controlarlo. La adquisición de cultura financiera y el control de esta emocionalidad son claves para realizar inversiones adecuadas a nuestras necesidades y capacidades.
Asumir un poco de riesgo aún puede salir rentable, aún hay oportunidades, pero es importante que asumamos que, de cara a futuro, la rentabilidad que vamos a obtener por cada unidad de riesgo que asumamos va a ser cada vez menor. Además, probablemente en todos los tipos de activos. Cualquier inversor que quiera obtener los niveles de rentabilidad que ha obtenido en el pasado, va a tener que asumir mucho más riesgo y es probable que eso no le compense.
No debemos despreciar tener liquidez, aunque sea al 0% o un pequeño negativo, puede ser válido en las carteras e incluso ser de mucho valor de cara a futuro, ya que puede ser un activo que está esperando una oportunidad de inversión apropiada.
Si uno mira a largo plazo, y sin olvidar una adecuada diversificación, debe considerar la inversión temática, siendo conscientes de que hay una serie de tendencias cuyas expectativas de crecimiento son mejores que las de los índices globales.
En la última década hemos hablado de hombres ahora hablaremos de mujeres, hemos hablado de humanos ahora de robots, hemos hablado de ricos ahora de desigualdades…

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Que China ha puesto el foco de su inversión extranjera en Europa no es nuevo. De hecho, llegaron a invertir 40.000 millones de dólares en 2016, casi el doble de lo que invirtieron en 2015. Pese que el año pasado redujeron el dinero que dedicaron a la inversión extranjera directa (FDI), aumentó la cantidad que dedicaron a Europa, pasó de un quinto a un cuarto.
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El descenso en el precio del petróleo en los últimos días ha sorprendido a los inversores, pese a que existen razones que justifican este movimiento. Fundamentalmente las caídas se han producido por el aumento de la producción, que ha provocado un fuerte aumento de las reservas.
En la caída del precio también ha influido el temor de los mercados a una posible desaceleración económica que podría deprimir la demanda en los próximos meses.
Nuestro escenario base es que los precios muevan en el rango de 65-85 dólares el barril en los próximos meses. Sin embargo, si se dan algunas circunstancias podríamos volver a ver cómo el barril de Brent alcanza de nuevo la cota de 100 dólares, un precio que muchos actores del mercado habían descartado como posibilidad para el futuro en los momentos en los que el barril llegó a bajar de los 20 dólares hace unos años.
Desde nuestro punto de vista hay seis factores que podrían situar el Brent por encima de ese umbral.
Según nuestros análisis, el barril de Brent podría alcanzar los 100 dólares durante 2019. Eso sí, esto sólo ocurriría si se produce una interrupción de entre 0,5-1 millones de barriles del suministro global, ya que la capacidad de reserva mínima no podría compensar esta brecha.
Autor: Jon Anderson, Head of Commodities de Vontobel AM