Cómo invertir en renta fija sostenible con DPAM

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La transición global hacia una economía baja en carbono requerirá inversiones sustanciales tanto para los gobiernos como para las compañías. Los tan conocidos Bonos Verdes buscan un impacto positivo en el medio ambiente, por ejemplo, de compañías como Iberdrola y de países como Suecia, Alemania. Sin embargo, hace falta ir un paso más allá para acelerar la deseada transición. ¿Qué interesa tener en cuenta además de los emisores de Bonos Verdes?

· CLIMATE CHALLENGERS (aquellas compañías que están en un proceso significativo de reducción de emisiones de carbono) por ejemplo: Solvay, Nationlagrid

· CLIMATE ENABLERS (compañías de las cuales una significativa parte de sus ingresos provienen de bienes o servicios verdes) por ejemplo: Orsted, DSM

· Ampliar el universo de inversión además permite una mayor diversificación, una cartera sólida y más descorrelacionada que puede servir como pilar a todos los inversores renta fija en EUR. El fondo DPAM L Bonds Climate Trends Sustainable, combina los beneficios de una cartera medioambiental con la gestión activa e invierte de manera diversificada y flexible en distintos activos de renta fija, en 7 temáticas denominadas EMERALD. Por sus siglas en inglés: eficiencia energética, movilidad y electrificación, sociedad ecológica, economía regenerativa (comprar, usar y reciclar), energía alternativa y renovable, uso de la tierra, agricultura y agua, y descarbonización y fabricación.

Este fondo ofrece a los inversores la posibilidad de financiar a emisores comprometidos con la lucha contra el cambio climático a través de una cartera agregada de bonos gubernamentales y corporativos, en su mayoría con grado de inversión. DPAM busca concentrarse en las oportunidades que ofrece la actual transición a una economía de bajas emisiones de carbono, con el fin de generar un valor consistente.

El perfil de inversión no se limita a los bonos verdes (empresas o gobiernos emisores cuyo uso de los activos e ingresos involucra proyectos con beneficios ambientales), sino que también incluye compañías que dedican una parte significativa de su negocio a soluciones y productos verdes. Estas empresas y gobiernos desafían activamente los riesgos climáticos y facilitan las soluciones necesarias para allanar el camino hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.

¿Por qué invertir más allá de los bonos verdes?

Víctor Asensi, Institutional Sales International de DPAM, destaca diferentes tipos de bonos en los que invierte DPAM L Bonds Climate Trends Sustainable, haciendo especial énfasis en los climate challengers y los climate enablers, definidos, respectivamente, por propiciar un avance significativo en la transición a minimizar las emisiones de carbono y un mix importante de productos y servicios ecológicos. 

Los bonos verdes acumulan el 77% de este tipo de inversiones, los challengers el 18% y los enablers, el 5%. A partir de la inversión en estos tres segmentos, DPAM ha creado el Universo EMERALD. “Su comportamiento riesgo / retorno es muy eficiente, batiendo al BB EUR Aggregate Index con menor volatilidad, debido a una buena diversificación y el bond picking”, explica Asensi. 

Su filosofía de inversión se basa en una gestión caracterizada por ser activa, sostenible, focalizada en el cambio climático, la investigación y la diversificación de riesgos. Además de ello, el análisis del crédito reside en los fundamentales: nivel de riesgo de negocio, financiero, riesgo estructural del bono y valor relativo.

Este fondo destaca el compromiso activo de DPAM para hacer frente a la transición a una economía verde. Se trata de otro hito en la estrategia de inversión responsable de la gestora de activos y de un complemento a la amplia gama de soluciones de inversión sostenibles y de impacto de la compañía. En ellas se muestra el compromiso constante de DPAM con desafíos tan apremiantes como el cambio climático, el derecho a la alimentación o un enfoque constructivo de la tecnología a través de la innovación

Como signatario del acuerdo Acción Climática 100+, esta estrategia también ejemplifica el compromiso de la empresa con la creación de un cambio sostenible. Esta iniciativa, garantiza que algunas de las empresas más grandes reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero, mejoren la gobernanza y refuercen la información financiera relacionada con el clima. Además, el acuerdo Acción por el Clima 100+ apoya las directrices establecidas en el Acuerdo de París y pretende frenar el aumento de las temperaturas medias mundiales por debajo de los 2 °C.

Economía: Las cadenas de suministro como fortaleza y no como debilidad

Diario
Bolsas

En marzo de 2021 un carguero bloqueó durante una semana el canal de Suez haciendo saltar las alarmas en el mundo de la economía porque las cadenas de suministros se vieron comprometidas.  

Desde el inicio de la década de los 90 las cadenas de suministros se han esforzado en maximizar la eficiencia, las empresas han tratado de especializar y concentrar tareas específicas en distintos lugares para beneficiarse de las economías de escala. 

Eventos recientes como la guerra comercial, la pandemia o el mero bloqueo durante 6 días de una ruta comercial han comenzado a extender la percepción de que las cadenas de suministros globales podrían suponer una debilidad para la economía de un país. 

Una de las principales críticas contra la globalización es que concentra en exceso la producción y elimina las reservas de stock. Las cadenas de suministro abarcan algunas de las formas más sofisticadas de la actividad humana y la dependencia de ciertos productores, sobre todo si existen conflictos geopolíticos, puede hacer que los países desconfíen de depender unos de otros. 

Los gobiernos tienen un rol fundamental a la hora de asegurar los suministros para su población pero se enfrentan a varios retos. Pueden apoyar la investigación y el desarrollo pero el uso de técnicas chovinistas como los subsidios al empleo local o la preferencia por lo manufacturado dentro de sus fronteras sólo compensarán a largo plazo si un suministro vital se encuentra monopolizado por un país que se vea expuesto a interferencias por parte de gobiernos hostiles como puede pasar con ciertos tipos específicos de minerales. 

El autoabastecimiento como política opuesta a la globalización parece dar cierta seguridad en cuanto a evitar problemas de suministros pero no debemos olvidar que los precios que a día de hoy se pagan por los productos son consecuencia de las cadenas de producción globales. 

Si se duplican las cadenas de producción se perdería eficiencia en ellas aumentando los costes de los bienes. Por otra parte, los subsidios a empresas locales sólo podrían mantenerse subiendo impuestos a los productos. En ambos casos el precio de los bienes subiría generando una inflación en la economía difícil de controlar

Aún con todo, este tipo de políticas autárquicas sólo podrían ser llevadas a cabo por grandes países ya que los países demasiados pequeños o demasiado pobres para auspiciar industrias avanzadas quedarían fuera de este círculo y estarían a merced de los grandes que podrían cambiar suministros por influencia haciendo la geopolítica mucho más compleja. Incluso los países con mayor tamaño que sí pudiesen hacer frente a un autoabastecimiento serían muy sensibles a los shocks internos y les dejarían casi sin margen de maniobra cuando se enfrentasen a crisis de abastecimiento. 

La fortaleza no viene de la autarquía sino de contar con distintas fuentes de suministros.