Fintech: La Bolsa de Silicon Valley

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Fintech, La Bolsa de Silicon Valley

Eric Ries, conocido emprendedor fintech y autor del libro “El método lean startup”, ha decidido llevar a cabo la idea que planteaba en el prólogo de su superventas: crear una Bolsa de largo plazo.

Una Bolsa como fintech

Ries ha juntado un equipo de 20 ingenieros, ejecutivos de finanzas y abogados, para dar forma a la “Long Term Stock Exchange” (LTSE, Bolsa de Largo Plazo en español). Ha recaudado dinero en su primera ronda de financiación (seed capital) de más de 30 inversores, entre los que se incluye el inversor en capital riesgo Marc Andreessen, el gurú tecnológico Tim O’Reilly y Aneesh Chopra, antiguo CTO de los Estados Unidos.

Ries ha iniciado conversaciones con la SEC, el regulador estadounidense, con la intención de lanzar la Bolsa este año pero normalmente aquellas bolsas que quieren ser reguladas pasan meses en reuniones informales con la SEC antes siquiera de rellenar la aplicación de regulación; y que el regulador puede invertir meses en aprobar o retrasar, provocando que el proceso vuelva a iniciarse por lo que este puede hacer que LTSE tarde varios años en salir al mercado.

Si todo sale según lo previsto, LTSE podría ser la Bolsa que solucionase lo que Ries considera la plaga de los mercados actuales: el pensamiento cortoplacista que destruye las decisiones económicas racionales.

Solución para fintech y startups

Ries ha detectado que este problema es el que está haciendo que las fintech y startups de Silicon Valley valoradas en varios miles de millones de dólares, también llamadas unicornios, no se hayan planteado hacer una OPV. Temen que la búsqueda de rentabilidad a corto plazo para los inversores les impida seguir innovando.

Las novedades sobre las que quiere estructurar su Bolsa son tres: Cómo se paga a los ejecutivos, cómo las empresas y los inversores comparten información y cómo votan los inversores.

Las empresas que quieran listarse en la Bolsa de Ries tendrán que elegir un plan de remuneración entre las opciones diseñadas para que las pagas a los ejecutivos no estén ligadas al rendimiento de la acción a corto plazo.

LTSE también buscará implementar medidas para que las empresas y los inversores compartan más información, como por ejemplo el detalle del gasto en I+D. Para que los inversores participen, la Bolsa tiene que ofrecerles algún tipo de recompensa así que están planeando usar los derechos de voto como reclamo. La idea es que tengan mayores derechos de voto cuanto más tiempo hayan sido inversores de la compañía.

Camino más difícil que el de una simple fintech

La idea de Ries es hacer dinero vendiendo herramientas de software a las empresas y recolectando tasas por estar listadas en la Bolsa, lo cual es un tanto complicado ya que la mayoría de empresas en EEUU están listadas o en NYSE o en Nasdaq por una cuestión de reputación. Su intención es que al estar listada en LTSE significa que esa empresa tiene un sello extra de calidad.

Aunque sus intenciones son buenas algunas de estas medidas pueden ser perjudiciales para empresas e inversores. Por ejemplo, garantizar mayor poder de voto en función del tiempo de tenencia de una acción puede complicar las adquisiciones, lo que acabaría protegiendo a gestores complacientes.

Tampoco es sencillo obtener la aprobación de la SEC, especialmente cuando buscas cambiar el status quo del sector. Por ejemplo, Brad Katsuyama, protagonista del libro de Michael Lewis “Flash Boys”, ha estado en trámites para que aprueben la Bolsa “Investors Exchange” -que busca acabar con el trading de alta frecuencia- más de un año gracias, entre otras cosas, a la fuerte oposición de NYSE y Nasdaq.

Ries es consciente no sólo de la burocracia necesaria para empezar a funcionar, sino también de la necesidad de encontrar una empresa pionera que apueste por listarse en su Bolsa. Por eso no está negociando con las grandes como Uber o Airbnb, sino que está en contacto con startups medianas que en los próximos años puedan estar en condiciones de optar por una OPV.

BCE ¿Cuáles son las consecuencias para la economía y los bancos de la zona Euro?

Gestoras

Después de la reunión del BCE del pasado diciembre en la que Mario Draghi decepcionó las expectativas del mercado, estaba mucho en juego en la reunión del 10 de marzo. Claramente, los mercados no supieron cómo valorarla. Tras una subida del 3% al conocerse las primeras medidas, el Euro Stoxx cerró con una bajada del 1,4%. Los futuros siguieron bajando durante la tarde, si bien la sesión del viernes registró una subida neta del +3,3%. Más allá de estas reacciones a corto plazo,

¿qué efecto pueden tener a más largo plazo las medidas anunciadas por Mario Draghi?

1. La tasa de la facilidad de depósito se ha reducido hasta el -0,4%, es decir, -10 pbs, la tasa de las operaciones de refinanciación y de facilidad mar-ginal de crédito han pasado al 0,0% y al 0,25% respectivamente, es decir -5 pbs (véase gráfico 1).

2. El Banco Central Europeo va a comprar 80.000 millones de euros al mes de activos a partir de abril (un incremento de 20.000 millones de euros) y sus compras incluirán en lo sucesivo bonos corporativos no bancarios de alta calificación.

3. Se pondrán en marcha nuevas operaciones de refi-nanciación condicionadas a largo plazo (TLTRO II) (una cada tres meses a partir de junio de 2016), con unas cantidades que pueden alcanzar el 30% de los saldos vivos actuales de los préstamos a empresas y hogares excluyendo los inmobiliarios, lo que equivale a cerca de 1,7 billones de euros. Las condiciones de adjudicación de estos préstamos serán más flexibles en comparación con las anteriores operaciones TLTRO. Sus tipos y el de refinanciación serán del 0%, pero los bancos podrán obtener, en función de la cantidad de crédi-tos que concedan, un tipo más favorable. Si los saldos vivos crecen más de un 2,5% de aquí al 31 de enero de 2018, la reducción llevará el tipo so-bre los préstamos al nivel de la tasa de facilidad de depósito, es decir el -0,4%. Por debajo, la reduc-ción de tipos será proporcional a la mejora. En resumen, el BCE va a remunerar a los bancos para que presten, pero hay que tener en cuenta que esto no es más que un juego de vasos comuni-cantes que se ha hecho posible por los intereses negativos devengados por los depósitos de los otros bancos en el BCE.

Durante la conferencia de prensa, Mario Draghi insinuó que no es probable que se produzcan nuevas bajadas de tipos, lo que sin duda explica el cambio de tendencia del mercado tras esa primera fase de euforia. En puridad, cabe recordar que dijo también que nuevos elementos podían, por supuesto, cambiar la situación y las perspectivas. Con todo, lo más probable es que el BCE, si estimara necesario adoptar nuevas medidas de relajación, no actuará sobre el nivel de tipos de interés, sino sobre las compras de títulos. De hecho, es poco probable que el Banco Central Europeo ponga punto final y de forma definitiva, en marzo de 2017, a su programa de compras. Creemos que el BCE optará por reducirlo progresivamente y que, por tanto, seguirá comprando, lo que constituirá una flexibilización suplementaria.

BCE

La bajada del tipo de la facilidad de depósito estaba en gran medida anticipada y no debería tener un efecto adicional sobre los tipos a corto. Por el contrario, el hecho de que el BCE no baje más allá de este punto tendrá sin duda consecuencias sobre los tipos de cambio. Frente al dólar estadounidense, el diferencial de tipos estará condicionado por el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal, por lo que el euro debería continuar depreciándose frente a la divisa estadounidense. En cambio, el BCE parece haber pillado a contrapié al Banco de Japón, que ha insistido en los tipos negativos como herramienta de flexibilización de la política monetaria. La diferencia entre estas dos trayectorias augura, a nuestro parecer, un debilitamiento del yen frente al euro.

El aumento del programa de compra de títulos tendrá efectos sobre los tipos largos y sobre los márgenes de crédito para los emisores privados, y, por tanto, sobre el coste de financiación de las empresas. El tamaño del mercado de bonos corporativos no bancarios de alta calificación se estima en 480.000 millones de euros (fuente Barclays) y las emisiones netas podrían alcanzar los 100.000 millones de euros en 2016. Incluso si se limitara a comprar 10.000 millones de euros al mes, el BCE se convertiría en un actor destacado de este mercado. Se puede, por tanto, anticipar una bajada importante del diferencial sobre el “investment grade”.

Se hará necesario vigilar la utilización de los TLTRO II, pero la relajación de las condiciones en comparación con las operaciones anteriores en un contexto donde el mercado de crédito ya está mejorando invita al optimismo.

Estas operaciones deberían, pues, propiciar la concesión de más créditos y por ende apuntalar la inversión. Incluso siendo el menos espectacular de los tres, es el TLTRO II el que nos parece que puede tener el mayor efecto sobre la actividad, al sostener los volúmenes y reducir el coste del crédito.

En resumen, estas medidas van a amplificar la recuperación del crédito, un movimiento que ya se ha iniciado, y que constituye, en nuestra opinión, el elemento clave que apuntalará la recuperación económica en la eurozona. Una vez que los efectos de base ligados a los precios de la energía hayan desaparecido, la inflación debería repuntar. La mejora sostenida de la coyuntura y la acentuada bajada de la tasa de desempleo (10,3% en enero, nivel más bajo desde septiembre de 2011) debería llevar a una consolidación de los salarios, lo que propiciará la recuperación de la inflación subyacente.

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Fondos de inversión vs sicavs

Diario, Fondos de inversión
Fondos de inversión vs sicavs

 

La sicav es una figura de inversión colectiva que tiene por objeto exclusivo la adquisición, tenencia, disfrute, administración en general y enajenación de valores mobiliarios y otros activos financieros.

Por su parte, los fondos de inversión también son instituciones de inversión colectiva consistentes en un patrimonio obtenido a través de las aportaciones realizadas por los inversores (partícipes) para gestionarlos e invertirlos en bienes, derechos, valores u otros instrumentos financieros; y cuya representación y gestión es llevada a cabo por una gestora.

La diferencia más destacable entre los fondos de inversión y las sicavs se encuentra en su forma jurídica. Los primeros son entidades sin personalidad jurídica, lo que implica que necesitan de una figura que se la confiera, como es el caso de las gestoras. En estos casos, a sus miembros se les denomina partícipes, mientras que los segundos, sí cuentan con dicha personalidad jurídica y a los inversores se les denomina accionistas.

También podemos encontrar una diferencia en el importe mínimo para su constitución. En el caso de las sicavs es de 2.400.000 €, mientras que para los fondos es de 3.000.000 €. Además, las sicavs para ser traspasables requieren de 500 accionistas. Por el contrario, en los fondos de inversión no se necesita un número mínimo.

Adicionalmente, las sicavs cuentan con un techo de capital establecido, de tal forma que no pueden crecer más del límite de capital máximo establecido es sus estatutos y que en ningún caso podrá superar más de 10 veces el capital inicial.

No obstante, ambas son instituciones de inversión colectiva y se someten a supervisión por la CNMV.

Cabe resaltar que para que las sicavs y los fondos domiciliados en un estado miembro de la Unión Europea puedan ser distribuidos en todos los países miembros, deben cumplir la directivas UCITS (Collective Investment in Transferable Securities )

Ventajas de las sicavs frente a los fondos de inversión

Una de las ventajas de las sicavs frente a los fondos de inversión se relaciona con la política de inversión, ya que suelen tener una gran flexibilidad frente a la de los fondos, además de ser muy amplia y genérica.

Otra de las ventajas es sin duda su fiscalidad (prácticamente igual a la de los fondos de inversión en caso de cumplir con los criterios de traspasabilidad) y el diferimiento de intereses cuando el importe sea traspasado a otras acciones o participaciones en IIC a las que se apliquen los criterios de traspasabilidad.

En estos casos, la ganancia o pérdida patrimonial no computará y las nuevas acciones o participaciones suscritas conservarán el valor y la fecha de adquisición de las acciones o participaciones transmitidas; a no ser que, por cualquier medio, se ponga a disposición del inversor el importe derivado del reembolso o transmisión de las acciones o participaciones de instituciones de inversión colectiva.

Por último, otra de las ventajas es su gran flexibilidad a la hora de compra de acciones, ya que cuando la sociedad no solicite la admisión a negociación de sus acciones en bolsa de valores; ni su incorporación a un mercado o sistema organizado de negociación de valores, tendrá la obligación de adquirir y vender dichas acciones desde el mismo momento en que se solicite por los interesados a un precio igual al valor liquidativo que corresponda a la fecha de solicitud.