Cuando se habla de diversificar una cartera de fondos, la conversación suele girar en torno al número de activos o a la distribución geográfica. Sin embargo, hay un concepto más preciso que determina si una cartera está bien construida o solo lo parece: la correlación.
Qué es la correlación entre activos
La correlación es una medida estadística que indica en qué medida dos activos se mueven en la misma dirección, en direcciones opuestas, o de forma independiente. Se expresa mediante el coeficiente de correlación, un valor que oscila entre -1 y +1.
Un coeficiente de +1 significa correlación positiva perfecta: ambos activos suben y bajan al mismo tiempo y en la misma proporción. Un coeficiente de -1 indica correlación negativa perfecta: cuando uno sube, el otro baja. Y un coeficiente de 0 señala que no existe relación lineal entre los dos activos; se mueven de forma independiente.
En la práctica, los valores absolutos de +1 o -1 son raros. Lo habitual es encontrar correlaciones intermedias, como +0,7 (alta correlación positiva) o -0,3 (correlación negativa moderada).
Por qué es clave para diversificar bien
Una cartera verdaderamente diversificada no es la que tiene más fondos, sino la que combina activos con baja o negativa correlación entre sí. Si todos los fondos de tu cartera reaccionan de la misma forma ante una caída del mercado, la diversificación es solo aparente.
Un ejemplo clásico: la renta variable y la renta fija de alta calidad suelen tener una correlación negativa o próxima a cero en entornos de incertidumbre. Cuando las bolsas caen, los inversores tienden a refugiarse en bonos gubernamentales, que suben. Combinar ambos tipos de activos reduce la volatilidad global de la cartera de forma efectiva. En Feelcapital analizamos la correlación entre activos para diseñar carteras que diversifiquen de verdad, no solo sobre el papel. Calcula tu perfil ahora.

